miércoles, 5 de enero de 2022

No hay bestia tan feroz - Edward Bunker

 


Corría el año 1973 cuando se firmó en París el acuerdo de alto el fuego de aquella funesta y terrorífica Guerra del Vietnam. Ese mismo año aparece en Estados Unidos No Beast so Fierce, No hay bestia tan feroz, la primera novela de Edward Bunker (Los Ángeles, 1933 – Burbank, 2005). Recuperada por Sajalín Editores en esta décima edición conmemorativa gracias a la exitosa coincidencia entre el binomio formado por crítica y público.

Bonus Track: El libro, número 1 de  la exquisita colección al margen, incluye una deliciosa entrevista a Bunker –“Eddie” para los amigos- y un prefacio del gran James Ellroy.

PRIMERA PARTE: LIBERTAD CONDICIONAL

Dividida en diez capítulos, cita previa con William Blake, el autor nos presenta al personaje principal de la novela narrada en primera persona: Max Dembo. Tras cumplir una condena de ocho años por falsificación de cheques -entre otros actos violentos que complementan su currículum-, y con un puñado de calderilla en los bolsillos, sale de la prisión con la intención de encontrar un trabajo que le permita vivir como una persona normal. En frente, una sociedad con la que siempre tuvo cuentas pendientes que saldar.

Huérfano de raíces familiares y sentimentales, salvo la tierra que pisa y que conoce como la palma de su mano, Los Ángeles le ofrece todo un panorama de nuevas sensaciones e ilusiones por alcanzar. Hasta que el encuentro con su agente de la condicional, Joseph Rosenthal,  judío casposo y retrógrado, le hace replantearse su condición de persona reinsertada en el sistema.

SEGUNDA PARTE: VUELTA A LAS ANDADAS

El cuerpo central de la trama. Trece capítulos que se abren con un preludio en forma de cita de Nietzsche. Ajustado relato de las vicisitudes interiores de Max, siempre en constante monólogo consigo mismo y diálogo con el lector. Gravitando alrededor de su pequeño microcosmos, encontramos aquí toda una serie de secundarios memorables (Aaron, Willy Darin, Mary & Joe Gambesi, L.L. Red, Jerry Shue… y la sombra de una femme fatale: Allison).

Con la delincuencia como eje central, el autor trata en profundidad otros temas complementarios: el racismo, las desigualdades sociales, o esa delgada línea que separa el amor de la amistad. Max vuelve a sentir avispas rebeldes revoloteando en su cerebro, lo empujan a dar el gran golpe, el que le permita cumplir su gran sueño: huir, escapar a ninguna parte.

TERCERA PARTE: TODO O NADA

Seis capítulos finales con obertura en forma de cita de Dylan Thomas. El protagonista apuesta toda su fortuna a una sola carta mientras esparce al viento el resto de la baraja vital de su existencia.  A cuatro manzanas del glamour de Beverly Hills te puedes equivocar y adentrarte en el East Side de Los Ángeles, pardillos los hay en todos lados, Max lo aprendió en su momento. Un horizonte inabarcable se expande ante sus ojos y el resto del planeta es muy grande para colmar sus expectativas.

Es aquí donde Bunker pisa a fondo el acelerador del infernal vehículo narrativo de la novela, y el relato adquiere, a modo de road movie, un ritmo frenético que nos conduce a un incierto desenlace.

Con una escritura dotada de un lirismo arrebatador, crepuscular por momentos, el autor sabe esconder hábilmente entre líneas de paisajes naturales y faunas humanas de todo pelaje, altas dosis de belleza descriptiva entre tanta mierda amagada en el culo -globos de heroína y ristras de diamantes escondidas en el recto. Todo ello nos dirige a un final tan desenfrenado como bien ejecutado. Descabello irreversible a una historia inolvidable, de aquellas que marcan para siempre… a hierro y fuego. Una novela de culto.

 

Título original: No Beast no Fierce
Título: No hay bestia tan feroz
Autor: Edward Bunker
Traducción: Laura Sales
Editorial: Sajalín Editores
Páginas: 419
Publicación: enero 2021

martes, 4 de enero de 2022

El verdugo de Gaudí – Aro Sáinz de la Maza

     “Se subió al viejo y abollado Volkswagen y arrancó. Condujo por la sinuosa carretera que bordeaba la costa y atravesó el pueblo. Luego, aceleró hacia la autopista. Una vez en la vía rápida, ocupó el tercer carril. A lo lejos vislumbró la silueta del hospital psiquiátrico donde tuvo que ingresar a su padre. Contrajo las mandíbulas y pisó el gas con fuerza. El tráfico en dirección norte iba cargado, en contraste con el casi inexistente de los que se dirigían, como él, hacia el sur. Avanzó con rapidez mientras caía el atardecer. Medio aletargado por el zumbido del motor, circuló con la impresión de resbalar por un inmenso y suave tobogán que le conducía a la ciudad.
     Más adelante, después de pagar en el segundo de los dos peajes, distinguió en el cielo unas alargadas nubes teñidas de rojos y calabazas. Y debajo, inflados por el aplastante calor húmedo, unos negros y densos nubarrones de polución que permanecían suspendidos sobre la urbe. Fluyendo hacia la oscuridad, tuvo de pronto la extraña sensación de que se adentraba por la boca abierta de un enorme animal salvaje. Una boca de pesadilla.
     Sacudió la cabeza y siguió avanzando. Solo era Barcelona.”



Pág. 25 de 702
Serie Milo Malart (1)
También en el Blog: Dócil – Milo Malart(3)
Publicado por: Booket – Destino – Editorial Planeta
Nota: Esta obra se publicó originalmente con el título de El asesino de la Pedrera

jueves, 30 de diciembre de 2021

After Dark – Haruki Murakami

 

“Nuestra insatisfacción crece por el hecho de estar observando de manera pasiva, desde este lado, la pantalla. Queremos ver, directamente con nuestros propios ojos, el interior de la otra habitación. Queremos estudiar el movimiento casi imperceptible que ha insinuado Eri, unos probables primeros indicios de conciencia. Queremos hacer conjeturas respecto a lo que aquello significa sobre bases más concretas. De modo que decidimos trasladarnos al otro lado de la pantalla.”

Pag.133

Fotografía de portada: Piotr Powietrzynski


miércoles, 29 de diciembre de 2021

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis

 


Hoy me he levantado con esta canción en la cabeza, depende del día me suenan unas cosas u otras en la azotea. No recuerdo bien como descubrí a Rufus, creo que fue en Londres allá por 2002 donde me pillé el “Poses” en una tiendecita de discos de Camden por 3 fucking pounds (lo mismo que costaba por entonces una buena pinta de Guinness). De vuelta a casa, tiempo después, pillamos el “Want Two”, este par de dos son los únicos discos que tenemos de él en nuestra discoteca, aunque hemos escuchado bastantes otros.

Bueno, no sería la mía, pero me parece una buena canción para un puto funeral como alguna vez me comentó alguien. El tipo que subió el video al tubo seguro que iba de algún rollo Chill Out Psicodélico y se marcó una mierda importante pero el sonido es muy bueno y los 5:45 minutos de grabación corresponden a la versión original que aparece en el disco.

P.D: El título del post “Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis”(menudo rollete para despedir 2021) es una historieta escrita en latín que viene a significar: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros…


Título: Agnus Dei

Autor: Rufus Wainwright

Álbum: Want Two (2004)

Play: AQUÍ


sábado, 18 de diciembre de 2021

TOP 10 – Lecturas 2021 (53)

 


Revancha – Kiko Amat (Anagrama)

Formentera lady – Jordi Cussà (LaBreu)

Hivern – Ali Smith (Raig Verd)

El amante de las cicatrices – Harry Crews (Dirty Works)

Mal dadas – James Ross (Sajalín)

Prótesis – Andreu Martín (Planeta)

Buffalo Soldiers – Robert O’Connor (Sajalín)

Kentucky seco – Chris Offutt (Sajalín)

Terres mortes – Núria Bendicho (Anagrama)

Piel de plata – Javier Calvo (Seix Barral)


viernes, 17 de diciembre de 2021

Apocalipsis de butxaca – Jordi Cussà

 

“No només de lletres viu l’ésser humà, es va dir somrient, obrint la nevera per agafar una estrella de la constel·lació que Magdalena li havia deixat a punt d’obridor.”

“Clara va inspirar profundament. Max la va abraçar, acabant-se d’ajaçar tot dos damunt la sorra fina, i li va besar les parpelles, que es movien inquietes sota els seus llavis com animalets a punt de néixer.”


domingo, 12 de diciembre de 2021

Los cerros de la muerte – Chris Offutt

 


     “Mick puso rumbo al este al salir de la casa de su hermana. El sol se había tendido sobre la ladera como si estuviese reposando, tiñendo de llamas las copas de los árboles situados al oeste. Siguió por la carretera asfaltada, adentrándose en las colinas, antes de ascender por un camino de tierra de pronunciada pendiente, más una torrentera que un camino propiamente dicho. Tras una curva cerrada accedió a un cerro que culminaba en una casa protegida por la espesura del bosque. Allí todavía brillaba sol y, por un momento, se compadeció de la gente que vivía en los valles donde ya habría anochecido.
     Aguardó en la camioneta y se aseguró de que no hubiera perros. La gente que no estaba acostumbrada a recibir visitas en vehículos desconocidos era capaz de recibir a los extraños con un arma. Se acercó un poco más y revolucionó el motor por si el anciano se estaba quedando sordo. En el colegio, el conserje no solía hablar mucho, pero siempre estaba atento; en invierno avivaba la inmensa caldera con carbón, limpiaba un aula por día y reparaba cualquier incidencia de fontanería. Era amable y de voz calmosa, y Mick supuso que seguiría igual. Había observado que, mientras las mujeres tendían a endurecerse, los hombres se ablandaban al envejecer.”

Publicado por Sajalín editores (2021)
Título Original: The Killing Hills (2021)
Traducción de Javier Lucini

sábado, 4 de diciembre de 2021

En esta misma tierra – Erskine Caldwell

 

“La partida que se jugaba desde media tarde detrás de un tabique en la parte trasera del salón de billar se estaba desarrollando como siempre. El lugar carecía de muebles excepto un taburete de madera de unos cinco pies de altura y una mesa alargada forrada con fieltro. En la pared había varios calendarios de colores brillantes y en todos había muchachas desnudas en posturas provocativas. Los otros objetos que había en la sala eran media docena de escupideras distribuidas por el suelo que nadie barría y que estaba lleno de porquería. Los cristales de las ventanas habían sido pintados de blanco para evitar que nadie que anduviera por el callejón mirara al interior y, como siempre, un tufo a tabaco impregnaba el interior de la sala carente de ventilación. La mayoría de jugadores habituales estaban en la mesa antes de las cuatro, y durante la tarde y la noche venían otros hombres que jugaban media hora seguida o más. La puerta del tabique se mantenía cerrada con llave y solo se permitía la entrada a conocidos.”


Publicado por Navona editorial (2014)
Título original: This very earth (1948)
Traducción de Rebeca Bouvier