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miércoles, 5 de noviembre de 2025

No soy Enrique Vila-Matas – Montero Glez

 

«Con todo, hay gente que, como yo, siente nostalgia de aquellos días tan concretos ante la dispersión de los tiempos. Nuestro presente cada vez se asemeja más a uno de esos cuadros que no sabe uno cómo colgarlos, y que siempre parecen estar puestos del revés. Ante estímulos tan poco intensos como los actuales, uno se refugia en el pasado y en la banda sonora que acompañó sus momentos más inconfesables».

Publicado por Papelillo Editorial. Colección Punto Veintidós (Vol. 1). Primera edición: septiembre 2025. 288 páginas.

Bonus Track: Cincuenta y cuatro artículos del autor componen este volumen, de culto para un servidor desde ya, además de una nota editorial y sendos índices que completan una magnífica edición: uno onomástico con toda una serie de nombres por si necesitan redirigir sus gafas de lectura sobre el artículo en cuestión y otro con toda la tralla de referencias culturales que aparecen en el libro ya sean en forma de discos, canciones, películas, libros, etc.… MASTERPIECE.

miércoles, 1 de enero de 2025

Sotil y la infancia – Guillem Martínez

 

Adjunto al post anterior de este blog fechado el 30/12/2024 (Feliz Año 2025, gente) sabía yo que alguien escribiría un artículo/obituario a la altura del reciente fallecimiento de Hugo ‘Cholo’ Sotil. La pluma es la de Guillem Martínez para CTXT, sencillamente magnífico, y pueden leerlo de forma gratuita AQUÍ.

martes, 13 de septiembre de 2022

Jean-Luc Godard (1930-2022)

 

· Jean-Luc Godard para principiantes – Rafael Sánchez Casademont

· Vía-Enlace: FOTOGRAMAS


martes, 22 de octubre de 2019

Tot això és el que he vist - Jordi Borràs



He vist coses que vosaltres, els catalans, no us creuríeu mai de la vida. He vist com atacaven barricades incendiades més enllà de la Gran Via. He vist raigs laser que brillen en la foscor del Portal de l'Àngel apuntant agents antiavalots.
He vist maletes i viatgers despistats caminant per l'autopista sense entendre absolutament res. He vist la policia desbordada i acollonida que no s'atrevia a entrar al pàrquing de l'Aeroport. He vist manifestants llançant-los aigua a pressió i buidant la pols dels extintors sobre els seus rostres. He vist antiavalots apallissant indiscriminadament gent gran, turistes i menors d'edat. Els he vist pegar cops de puny al cap, insultar i vexar tot aquell que duia una estelada penjada del coll. He vist trets a la cara, caps deformats i ulls rebentats d'uns joves que no s'arronsen. Això he vist: una nova lleva del biberó que ningú esperava ni coneixia i que s'ha fet adulta amb els cops de porra de l'1 d'octubre. He vist un poble determinat, fart, cansat i fastiguejat que ha dit que ja n'hi ha prou. He vist amb els meus propis ulls aquests joves sense por i el seu bateig de foc, embriagats d'impotència i violència. Els he vist calçant espardenyes com al 36 i arrancant llambordes amb uns dits plens de nafres. He vist escuts decorats amb un poema de Pere Quart que feien rebotar les bales de goma disparades en nom d'Espanya. Les he vist a elles a primera línia, tapant-se la cara amb el mocador lila, encenent còctels Molotov i llançant pedres amb l'estómac com si no hi hagués un demà. He vist el paviment de la plaça Urquinaona despullat de panots i l'asfalt arrebossat de rocs. He vist la por, la ràbia i l'odi darrere dels uniformes. Els he vist detenir, carregar, disparar i amenaçar periodistes sense cap mena de mania, ans al contrari: descarregant tota la ràbia acumulada contra els que expliquem què passa als nostres carrers. He vist rocs immensos impactar contra els seus cascos. He vist dos-cents encaputxats amb barres de ferro perseguir les furgonetes de la policia que fugien a tot gas per la Ronda de Sant Pere. He vist gent d'ordre xiuxiuejant-me a l'orella que ja tocava, que n'estan fins als collons de manifestacions de colors i que tenim uns nanos molt macos, coi. He vist la sang tornar a brollar pels mateixos carrers que tres segles abans va fer vessar Felip V. He vist els feixistes anant de cacera, passejant-se impunement per la ciutat durant més de tres quilòmetres mentre la policia s'ho mirava de lluny. Els he vist atacar com si fossin hienes i trencar-li la mandíbula a puntades de peu a un jove antifeixista. He vist com ens gasejava la policia i com ens ofegàvem entre picor i llàgrimes. He vist els sanitaris treballant incansablement al peu del canó mentre eren blanc de les bales de foam. Els he vist muntar un hospital de campanya dins d'una porteria. Els he vist plorar, desesperats, amb l'uniforme fluorescent al mig del camp de batalla i amb les mans plenes de sang.
Tot això i més és el que he vist. Tots aquests moments segur que no es perdran en el temps, com llàgrimes en la pluja. És hora de lluitar.

Imatge i text: Jordi Borràs per a  la web Fot-li Pou

jueves, 2 de mayo de 2019

600



Título Artículo: Dios
Autor: Lluís Flaquer

El Camp Nou es un templo. Klopp ya lo comprobó. Y como tal, en su interior se venera a un dios. 14 años después de iluminarnos por primera vez, Messi alzó el puño en dos ocasiones más. Van 600. Y las que vendrán. Dejen de compararlo. Eviten imaginar comensales a su alrededor. Leo, su bendito pie izquierdo, el aval a todos los sueños del culé, el que señala el camino con paso firme, es irreal a ojos de este mundo. Jamás alguien hubiera podido imaginar jerarquía similar. Pasan los años, se suceden los goles, Messi crece, madura, gana ascendencia. En una sola tarde lanza la última arenga antes del partido, recupera balones como si fuera su principal tarea, marca dos goles, uno de ellos en parábola celestial, abronca a un par de jugadores por cometer el error de no estar a su altura y riñe a la grada por protestar ante la indolencia del más caro de los refuerzos. Es el capitán. Desde su pedestal, Messi guía a los suyos. No hay dudas en la fe de sus compañeros. No hay lugar para los agnósticos en el vestuario de Messi.
Tan firme es el diez, que todos le siguen. Y su misión, su reto de reconquistar Europa, va ganando adeptos. Nunca coparán portadas. Saben que un dios siempre centra todas las miradas, pero ante el Liverpool son varios los que demostraron que en el camino hacia la linda y deseada, Leo nunca caminará solo. Se necesitaban los goles del uruguayo, y llegaron. Se precisa del mejor Jordi Alba, y compareció. Nada sería el equipo sin las manos de su portero, de nuevo prodigiosas. Las grandes batallas precisan soldados, y compareció Arturo Vidal. Si hay que sufrir, qué mejor que encomendarse a la jerarquía de Piqué. Si el diez es el Mesías, son varios los que opositan para apóstoles. Juntos van trazando el camino que les ha dejado, a estas alturas, a las puertas del triplete de tripletes. Todos avalados por el diez, divinidad eterna en un templo que sigue preguntándose si lo que ve es o no real.
Le veneramos y le disfrutamos. No viviremos nada igual. Han pasado entrenadores, compañeros, rivales. Se han sucedido pizarras. Por encima de todo, siempre Leo. Hilo conductor del ciclo más bello jamás contado. Son 600 goles como culé. 14 años en lo más alto. Y sigue marcando diferencias. Escribo estas últimas líneas cuando se apagan las luces del templo. Me pregunto entonces si lo que he visto es o no real. No es que me plantee mi fe, pero es que de nuevo sus actos han superado todas las expectativas. ¿Ha hecho Messi lo que ha hecho? Hay noches en que a uno le cuesta asumir que semejante criatura pueda existir. Es lo que tiene ser un dios.

1/05/2019 – Semifinal ida Champions League
Barça 3 – Liverpool 0 (Luís Suárez, Messi -2-)

domingo, 23 de septiembre de 2018

Los lazos rotos - Suso de Toro



Título: Los lazos rotos
Autor: Suso de Toro
Fuente: eldiario.es

Creo con toda franqueza que, con independencia de cómo evolucione el conflicto entre Catalunya y el Estado, España ya ha perdido a los catalanes.

Ayer le oí decir a una escritora amiga catalana, con sus palabras, lo mismo que le oí hace un año a otro escritor también amigo y catalán algo que Hannah Arendt formuló en su última entrevista: “El problema personal radicó en lo que hicieron nuestros amigos, no nuestros enemigos”. Se refería al silencio de unos y la complicidad de otros conocidos y amigos cuando fueron a por los judíos alemanes. Estos amigos se referían a escritores españoles a quienes consideraban amigos. Claro que se trata de la ingenuidad tan propia de escritores, que de algún modo nos consideramos personas especiales y le damos significado profundo a las emociones comunes, rabia, odio, envidia, deseo…

Pero se referían a lazos rotos para siempre, el sentimiento de haber sido abandonados y traicionados. Efectivamente, en paralelo a la política, hay una ruptura en la conciencia y una ruptura moral. Creo con toda franqueza que, con independencia de cómo evolucione el conflicto entre Catalunya y el Estado, que España ya ha perdido a los catalanes. Podrán obligarlos a estar pero nunca a ser. Pero es que no se van, los echaron.

Hace un par de días TVE emitió algunas imágenes de las cargas policiales a las personas que querían votar allí hace un año, unas imágenes que son más conocidas en otros países que aquí, donde le fueron ocultadas al público. Un pequeño adelanto sobre tantos años de ocultar la realidad y mentir pero pasará tiempo hasta que la población española tenga acceso a las informaciones que le fueron ocultadas, a la represión, a las actuaciones de los servicios secretos, a las actuaciones de jueces, fiscales y policías y cuando puedan conocer también la versión de los hechos de la otra parte podrá hacerse una idea de la verdad de lo ocurrido en Catalunya en los últimos años (la entrevista a Cuixart es un poco de aire).
Entonces no habrá más remedio que decir en voz alta lo que todos sabemos sin querer saber, este estado no tolera que un sujeto ejerza las libertades.
Una semana aflora lo evidente, gracias a estos nuevos medios digitales, que el Ejército mantiene la cultura franquista y que la reproduce. Y otra semana aflora también otra evidencia, la Justicia española es en su conjunto mayoritariamente integrista, sus órganos superiores son de ideología manifiestamente antidemocrática y actúan como agentes políticos de esa ideología. 
Las noticias sobre el chat judicial con sus insultos y descalificaciones políticas e ideológicas de ciudadanos y dirigentes elegidos democráticamente y saber de las investigaciones irregulares del juzgado número trece de Barcelona sólo ilustran lo que todos sabemos y no queremos decir en alto porque es descorazonador: este estado no es una verdadera democracia y no tenemos otro a mano. Hablamos nada menos de que del Ejército y el poder judicial, los cuerpos del estado que deberían protegernos pero que realmente todos sabemos que no nos protegen sino que nos vigilan y nos castigan si pretendemos ejercer la libertad.
Todos los problemas de España como proyecto de conjunto nacen de lo mismo, no hubo una ruptura democrática y la Transición, con lo que hubiese de mejoría, tras la corrección tras el 23-F y la época Aznar, caminó hacia un fracaso como proyecto basado en un entendimiento profundo y compartido. La España fundada sobre el Régimen de Franco y luego la Transición, ha fracasado. Fuera de España esto se sabe, aquí duele aceptarlo.
El aire de la vida pública está tan cargado del mismo sentimiento que mueve a gente a abuchear a dos técnicos teatrales que recogen un premio con lazos amarillos en el ojal. El lazo amarillo, tan peligroso que despierta la ira, es el recordatorio de que hay políticos democráticamente elegidos presos por defender y practicar sus ideas, como saben. Qué sentimiento es ése que gusta de ser carcelero.
Pero los desmanes y excesos antidemocráticos cometidos por el estado no hubieran llegado a ese punto sin un silencio atronador que se sumó a un asentimiento estruendoso, un gran “¡a por ellos!” . Faltó una vez más vigor cívico en la sociedad que se enfrentase a una operación de estado como ésa, para obligar al gobierno a dialogar en vez de reprimir. Sí, la población catalana que se movilizó para votar, además de castigada y agredida, se sintió y se siente abandonada y traicionada por aquellos sectores, aquellas personas de quien esperaban que los defendiesen de golpes y cárcel. Ofendida aunque no vencida.
Los lazos que debieran preocupar no son los lazos amarillos sino los lazos rotos. 

martes, 21 de noviembre de 2017

El otro 155: deshonor y humillación


Autor: José Ramón Blázquez
Fuente: deia.com

Los optimistas creen, en su infinita ingenuidad o engañados por sus deseos, que el conflicto catalán se reconducirá en poco tiempo, una vez curadas las heridas de la convivencia, con un Govern más realista y a partir de una mayor sensibilidad en España hacia las demandas de Catalunya. No han entendido nada. Puede que los efectos demoledores de la aplicación del artículo 155 de la Constitución para someter la rebeldía independentista se olviden tras las elecciones del día de Santo Tomás y una vez se restauren los poderes autonómicos. Ese dolor pasará, porque para una mayoría social el actual autogobierno tiene un escaso valor, por cuanto lo conciben como una institucionalización del pasado, subrogada a un Estado que aspiran a superar. La frontera entre españoles y catalanes no la ha marcado esta norma abusiva e ignominiosa, sino el otro 155, el invisible: el escarnio y la violencia emocional ejercida en varios frentes contra la ciudadanía, incluida la parte que no simpatiza con la causa soberanista.
Hay algo de programado y un poco de improvisado en las acciones del 155 emocional. Estaba prevista la catarata de desprecios sobre Catalunya, papel que ha recaído en los medios de comunicación y específicamente en las cadenas de televisión, así como en las redes sociales. Ni Euskadi recibió tanta humillación, insultos, vejaciones, descalificaciones y ultrajes durante los largos años de la violencia terrorista, de la que nos hacían responsables a los vascos, sus gobernantes e instituciones. Recordamos y sufrimos aquella marejada de odio verbal y moral, a menudo insoportable, y aún aguantamos un plus de saña cuando el lehendakari Ibarretxe y la mayoría del Parlamento de Gasteiz se atrevió a llevar a Madrid un plan aproximado a una propuesta confederal, moderada y razonable. Pero aquello lo supera hoy con creces el calvario catalán.
LA IGNOMINIA EN MARCHA Lo que se dice y maldice de los catalanes en los medios de comunicación del Estado español es pura degradación. Este torrente ignominioso tiene dos versiones. La primera es la más elemental y obvia, la del exabrupto directo y sin concesiones, como cuando Ana Rosa Quintana llama “mamarracho” a Oriol Junqueras o cuando Eduardo Inda manifiesta su odio radical y dice que el president Puigdemont “es un mierda”. Los agravios son imparables. Son muchos los tertulianos y convocados a los platós, las emisoras de radio y el papel prensa para la ofensiva de la mofa, sin que, al menos por compensación o incluso por estética, haya los suficientes comentaristas para denunciar la guerra sucia de la injuria, ideada en La Moncloa y articulada como un coro hostil de imprecaciones.
La segunda versión del oprobio mediático es la manipulación informativa que se desarrolla en noticias, editoriales y artículos de opinión. Se ha elaborado un repertorio anticatalán para que haya cierta unanimidad en las palabras básicas, como es pertinente en las clásicas acciones de desprestigio y destrucción del enemigo común: desafío independentista, referéndum ilegal, golpe de Estado, cobardes, adoctrinamiento… Vale que las opiniones particulares tengan su cuota de maltrato contra los líderes del independentismo, porque hay mucho francotirador paniaguado; pero que este mismo criterio de demolición se vuelque en las noticias y los editoriales, en las primeras páginas, da idea de hasta qué punto España y sus herramientas informativas han perdido la decencia y están en caída libre hacia el bochorno y comprometidos en un proceso de humillación y deshonra del pueblo catalán sin límites éticos.La aplicación del 155 de la vergüenza se ha depositado con especial encono en tres símbolos: Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell.
HUMILLADOS POR DEFENDERSE Con la sospechosa unanimidad de las campañas prefabricadas, el legítimo president de la Generalitat ha sido despiadadamente tildado de cobarde. A los españoles, lo de la honra de campanario y milicia les viene de lejos, bien representada por Calderón de la Barca y otros autores de la hipocresía, de manera que la sospecha de deshonor es la peor acusación posible, como una muerte en vida. Esta medieval afrenta es la que se ha adjudicado a Puigdemont para que no saliera vivo de su audaz exilio belga. Se le pedía al político destituido que, como el almirante de la honra sin barcos, tan grotesco, se dejara detener y encarcelar y pagase con la cárcel y la pena de telediario su desafecto con España. Es decir, que se inmolara, no ya para ser digno a ojos de la España nostálgica del imperio, sino para comportarse como un castellano antiguo, sumiso y rancio. Y no, Puigdemont y los consejeros que le acompañan se defienden de la tiranía constitucional usando los instrumentos que tienen a su alcance, jurídicos, diplomáticos y de relato. ¡Pues no faltaba más! No existe nada más digno que defender la libertad y la razón desde la legitimidad democrática.
A Oriol Junqueras le están machacando. Tras optar por quedarse y asumir el sacrificio de la prisión injusta, con el acompañamiento de las vejaciones judiciales y policiales ya conocidas, se le intenta pulverizar política y personalmente en los medios, quizás porque, según las encuestas, se le presume como virtual president tras el 21-D. Antes de eso, tiene que ser debidamente arrasado. Un periódico, de los más papistas que el Papa, decía del vicepresidente legítimo que era el único de los políticos catalanes presos que usaba “ropa carcelaria”, como sugiriendo el traje de rayas de las películas y hasta el gorrito. De estas burlas canallas se nutre el otro 155 para ejecutar su tarea de exterminio moral.
No sé si por ser mujer o por su personalidad de apariencia frágil y propensa a la emotividad, Carme Forcadell es una pieza de especial deleite para el odio desatado en España. Como Puigdemont, la presidenta del Parlament ha hecho uso de una estrategia eficaz de defensa, lejos del calderoniano recurso a la inmolación y la falsa honra hispana. Y en su declaración ha dicho lo justo para no dar facilidades al sistema judicial que ilícitamente le somete a una pantomima de proceso. Nada tiene que ver la grandeza de la causa independentista con el modo de enfocar sus derechos. Si hiciera falta teatralizar para despreciar a un tribunal tramposo, yo también lo haría. Y prometería el acatamiento constitucional y aún hacerme socio del Real Madrid. Forcadell no tiene por qué expiar ninguna culpa y tiene pleno derecho a calcular sus palabras contra un modelo de justicia abusivo, como lo haría una persona cabal frente a un tribunal nazi. Y, sin embargo, se la presenta como cobarde, deshonrosa, traidora, no tanto para enemistarla con los seguidores del ideal independentista, como para humillarla con los españoles que asisten al espectáculo de una decapitación pública. Forcadell es tan señora y política digna tanto si declara su acatamiento constitucional, como si reniega de la legalidad, a conveniencia, porque está en clara desventaja en un sumario fraudulento. Tiene la admiración de quienes no se dejan engañar y escapan de la invitación al ensañamiento.
También la espantada de empresas de Catalunya hacia diversas ciudades del Estado, mediante el cambio de sede social, es parte integrante de este 155 humillante. Se trata de un castigo colectivo, que perjudica por igual a independentistas y a quienes no lo son. Es un escarmiento general por la osadía de ejercitar la libertad y es, además, un aviso a navegantes. Estamos advertidos del precio de la democracia. Es de lo peor de la estrategia de vejación anticatalana y posiblemente acarrea los estragos más duraderos, porque muchas de las empresas huidas no regresarán a cambio del favor de los españoles vengativos.
Con la sistemática aplicación del 155 ofensivo, Catalunya se carga de razones y emociones para salir cuando pueda de un país gobernado por miserables, capaces de lo peor, desde la fuerza legal al chantaje económico y la cárcel. Ese futuro no está muy lejos, porque España ha llevado su ignominia demasiado lejos.

domingo, 22 de octubre de 2017

Francoland – Francesc Serés


No vaig saber que l’expressió existia fins que l’escriptor Antonio Muñoz Molina no la va fer servir per encapçalar el seu darrer article, “En Francoland”. He d’admetre que vaig fer un bot a la cadira quan vaig llegir el titular. Hi ha articles que esperes des de fa anys. Els situes en aquells horitzons improbables que només poden fer possibles moviments tectònics i polítics com els que fan friccionar Catalunya i Espanya, un xoc de plaques que ha modificat el paisatge humà i el seu significat històric.
L’escriptor es queixa que una professora alemanya li ha dit que Espanya és encara Francoland. Per a més inri, es veu que a la professora l’hi ha dit un català. L’escriptor fa aquella feina ingrata d’explicar que no, que no és així. És això el que em va fer remoure a la cadira, la torna: durant anys, hem hagut d’explicar què passava a Catalunya i, ho hem d’admetre, el terreny cultural era un dels més complicats. Arrossegàvem les connotacions de paraules com nacionalisme o independència i teníem enfront el pes mort de la inèrcia històrica dels que guanyen.
Els esquemes que s’han fet servir fins ara per definir-nos ja no funcionen. Els mecanismes del poder canvien i també la cultura que els acompanya. En el fons de l’expressió de la professora, dins de la paraula Francoland, hi ha els fets, sí, les càrregues policials, la imatge de la Guàrdia Civil arrencant violentament una urna de les mans d’una dona en un col·legi electoral, els presoners polítics... Però hi ha, sobretot, un estil, una manera de fer que impregna els llenguatges que es fan servir. L’expressió de la política que acaba sent l’expressió d’una cultura, d’unes institucions, d’una societat: Francoland.
Ni Espanya ni altres vells imperis tenen ganes de canviar i acaben confonent la seva autoafirmació amb la percepció que els altres n’acaben tenint. La professora alemanya pot haver parlat amb algun català o, simplement, haver vist les gravacions de la ultradreta a Barcelona, les de la manifestació del dia 8 o les de les càrregues del dia 1. Muñoz Molina es queixa de la projecció de la protesta a l’exterior, de la manca de recursos de l’Institut Cervantes (Déu meu!) i de l’eterna superioritat dels europeus a l’hora de tractar Espanya.
La realitat, de vegades, és manté tossudament alçada i no es deixa controlar. L’empresonament de Jordi Sànchez i de Jordi Cuixart torna a guixarFrancoland al paper. Els escriptors espanyols intentaran esborrar-ho, però la marca del paper guixa fins i tot la fusta de la taula i ja és massa tard, algú ho ha tatuat al pupitre: els presos polítics hi són, els tornem a enviar cartes escrites a mà amb unes fórmules que calquen les velles correspondències llegides. Ahir Rajoy va suspendre l’autonomia i va recordar com d’hereva del franquisme és la Constitució que ens regeix, com els límits del present són fills d’un temps brut i embastardit.
Un pot descriure la realitat que creu percebre de moltes maneres, però fins i tot descrivint-se acaba dibuixant autoretrats. Els intel·lectuals espanyols no han pensat mai en la forma en què s’havien de relacionar amb les altres cultures amb què comparteixen espai i temps, estat. I si ho han pensat, els resultats són a la vista, perquè les poques bones intencions que hi ha hagut mai no han trobat un espai. No em puc alegrar de l’expressió dolguda i melancòlica de Muñoz Molina perquè no és res més que el símptoma d’una derrota que ens podríem haver estalviat. A hores d’ara l’única conclusió és que potser no sabem com li anirà a la societat catalana en un futur, però que el que sí que sabem és què li passarà amb un estat en contra que, a més, la vol governar des de les seves institucions. Perquè ja sabem què li ha passat i què li està passant arreu dels Països Catalans. No se m’acut cap altra expressió per definir Espanya: Francoland. PSOE i Ciutadans s’han convertit en notes a peu de pàgina d’un Partit Popular que és capaç de viure en simbiosi amb les redaccions d’alguns diaris de Barcelona i els consells d’administració de les grans empreses catalanes.
L’Estat pot crear relats que justifiquin la reconciliació, la Transició feliç i la il·lusió de la legitimitat, però necessita encara presos polítics i Decrets de Nova Planta per poder subsistir. No se’n sortiran. No ho va aconseguir el franquisme i no ho aconseguiran els seus hereus. No ho va aconseguir Felip V i no ho aconseguirà Felip VI. És una cultura política caducada que no sap renovar el pacte, que no sap ni tan sols preveure’l, i que a hores d’ara ni tan sols se sap explicar a fora.

Font: ara.cat

domingo, 8 de octubre de 2017

La violència de la por – Francesc Serés


Els moments de veritat solen ser dolorosos, previsiblement dolorosos. La violència va arribar seguint la seqüència pactada per l’Estat amb els seus poders. Cadenes de televisió, emissores i diaris havien esmolat els seus editorials i no feia ni una setmana que alguns intel·lectuals, capitanejats per Savater, Fusi i Viñas, demanaven al govern espanyol que utilitzés la força legítima que correspon a l’Estat. El manifest era la lletra culta dels cants que acompanyaven les columnes de la Guàrdia Civil que sortien de tot Espanya: “¡A por ellos, a por ellos!
Ve de lluny, el terreny s’ha preparat amb cura per acció i per omissió. Per acció, per aquells que han titllat de feixista i nazi un moviment pacífic com l’independentisme; per qui l’ha ridiculitzat i l’ha convertit en un no-res sense nom, el prusés dels nostres ironistes més conspicus... Per omissió, esclar, pels que ens han parlat de reconciliació amb uns soldats que en comptes de venir de Salamina ho feien de Salamanca. També pels que han callat quan tot això es publicava i es difonia en els seus mitjans.
La suma de les seves descripcions ha convertit els catalans en ignorants, malvats, abduïts i avars. Quin policia no té tírria a un nazi insolidari que no sap ni parlar? ¿Com voleu que no pegui un guàrdia civil que se sap legitimat pel PP, PSOE i Ciutadans i que és aplaudit pels mitjans? L’estrany és que no hagi estat més greu, disculpin la ironia: la policia ha estat més civilitzada que l’opinió publicada. Fins i tot m’atreviria a dir que alguns d’ells, quan vegin les bestieses que han fet, se’n penediran molt abans que els que van redactar les columnes d’opinió o les ordres que els manaven. Enviar columnes a municipis amb tan pocs habitants com Aiguaviva o Montmaneu per humiliar la població és una missió que en realitat humilia qui l’executa. S’ha d’estar molt desesperat per permetre que es desprestigiï un cos de seguretat a qui tothom pot gravar pegant puntades de peu, robant urnes o trencant els vidres d’una escola. S’ha de tenir molta por per atacar gent indefensa.
Tenen por perquè perden, perquè són massa derrotes. La primera, la d’un Estat superb que menysprea tot el que ignora i que no sap gestionar la diversitat que conté, perquè li té pànic, perquè les seves elits són tan inútils que no han sabut transformar aquesta varietat en riquesa. Són incapaços d’entendre aquesta derrota, llegirien aquest paràgraf cent vegades i no l’entendrien.
Les altres derrotes són més clares, i entenc que per a l’Estat siguin també humiliants. La derrota d’una premsa internacional que el mostra com un país menor d’edat, que encara empra la violència més absurda. La possible pèrdua de Catalunya, que fa que altres governants es preguntin com es pot ser tan ruc per maltractar d’aquesta manera no tan sols la diversitat cultural sinó la principal font de riquesa econòmica del país. Són derrotes amargues, i potser per això entenc que ens llancin la policia d’aquesta manera.
N’hi ha més, la que fa més mal és la celebració del referèndum. Com pot ser que després de prohibir anuncis, escorcollar diaris i impremtes, tancar pàgines web, espantar funcionaris i multar a tort i a dret s’hagi celebrat? El qualifiquen de broma. Ja... Una broma que no han estat capaços d’aturar, com saben que no seran capaços d’aturar la independència. Si no, no s’entén la renúncia de Rajoy i Sánchez a participar políticament en el Procés, una renúncia que fa irrellevants els seus partits i invisibilitza les seves propostes. El PP pot viure a Espanya contra Catalunya, Ciutadans també i el PSOE no sap com viure amb ell mateix. No parlo de Colau ni de Podem perquè s’estan vaporitzant i continuen fent surf al pavelló de Saragossa, envoltats d’ultradreta.
Espanya té por, per això reacciona així. Mentre ha amagat el fracàs de la gestió de la diversitat ha pogut anar tirant. Avui, per mantenir les aparences, ja només li queda la força. Espanya té por, té por de veure com Catalunya té un projecte propi: està tan espantada que no entén res i se sent tan insegura que està disposada, segons els seus dirigents, a tot. Aquesta és la resultant final: la creació de més escenaris de por, la fugida de capitals o de seus socials, la fractura social com a profecia autocomplerta. El darrer exemple de tota aquesta por el vam tenir en el discurs del rei. A Felip VI li fan més por els seus que nosaltres. Els té pànic.
Ens falten poques hores per començar un altre camí, que tampoc serà planer. El primer pas cap a la independència real consisteix a allunyar-se d’aquesta por. Com menys en tinguem, menys en faran.
Font: Ara.cat – 8/10/2017
Imatge: Aturada general 3-O - Plaça Universitat, BCN

viernes, 18 de agosto de 2017

Aixeca’t, Barcelona!!!


Dolorós… molt dolorós. Moltes gràcies a tothom per la seva solidaritat en aquests moments tan durs. Ningú aconseguirà matar-te, Barcelona.-

Han tancat la Rambla - Enric González
De la mano - Carlos Zanón

sábado, 17 de junio de 2017

Watusi Jazz

TÍTULO: “Elevación, elegancia, entusiasmo”
AUTOR: Francisco Casavella
FECHA: 10 de enero de 2007
FUENTE: El País


Entre diciembre de 1944 y febrero de 1945, Thomas Mann escribe su famoso capítulo XXV de Doctor Faustus, el encuentro alucinado del músico Adrian Leverkühn con, se diría, Mefistófeles. Allanando el terreno para conquistar un alma, Mefistófeles define al artista mediocre: "Un hombre de mundo (no del todo vulgar) y después, nada. Vivirá quejándose (...) hasta que un día se quede sordo y afónico, y así, con una palabra escéptica en los labios, irá arrastrándose algunos años; y después... nada. Todo eso no tiene ningún valor. No hubo nunca iluminación, elevación, entusiasmo...". Al fin, Mefistófeles entrega a su devoto la inspiración dodecafónica (allá cada cual), Mann publica uno de los más interesantes fracasos de la novela del siglo XX y, al poco, se gana los ataques de Schönberg, el auténtico padre del dodecafonismo, quien acusa al monumento viviente de la literatura germana de apropiarse de sus hallazgos, de convertirle en una de sus ficciones. Ante el ataque, Mann hace alguna concesión, pero acaba irritándose y, el 17 de febrero de 1948, dirige una carta al músico con otra de esas frases áureas a las que se veía destinado: "Quién es el creador de la denominada técnica dodeca-fónica es algo que hoy día sabe cualquier negrito".
Justo 20 años después de que Mann concibiera en Faustus el colapso de la cultura y la civilización alemanas, otro músico graba un disco titulado A love supreme. En la carpeta del álbum, escribe una ofrenda. Éstos son los últimos versos: "Gracias, Dios. Elevación-elegancia-entusiasmo. Todo por Dios. Gracias, Dios. Amén". El músico es John Coltrane y morirá tres años después, en plena encrucijada creativa, pero de ningún modo sordo y afónico, o con una palabra escéptica en los labios. Tenía 40 años, los mismos que ahora se conmemoran de su fallecimiento.
Establezcamos dos paralelismos a partir de la coincidencia entre elevaciones, iluminaciones, elegancias y entusiasmos: uno demasiado tópico, pero no falso, y otro más arriesgado. Empecemos por el segundo, que es más sabroso. Todo lo que falla en la novela de Mann es sintomático del colapso que pretende explicar, que no contar. Desde su misma concepción, Doctor Faustus es un artificio demasiado seguro de las ideas que transmite. Nada fluye, todo es mecánico, se enemista a cada paso con la esencia imaginativa del relato; no hay vida, ni la música de la vida -dodecafónica o no- ni la vida de un músico. Adrian Leverkühn es una alegoría robótica, no un personaje. En una página de El malogrado, de Bernhard, otra novela de colapsos y músicos, hay más iluminación, elegancia y entusiasmo que en todo el Doctor Faustus, aunque el autor austriaco haga mucho por disimularlo, o quizá por ello. Porque Bernhard, a diferencia de Mann, no sólo sabe de qué habla; también ha aprendido una lección. Y ése es el quid del asunto. El pie para el paralelismo fácil, pero verdadero.
A lo largo del siglo XX, en las cumbres de la alta cultura, y sólo alimentándose de ella y de su espejismo, la música contemporánea se encierra en un laberinto cuyas únicas salidas son, en el orden que se quiera establecer, el kitsch, el esnobismo, el puro desafío cerebral (que no intelectual), los auditorios vacíos y una música que cae en el absurdo de anhelar una explicación y no un goce. Entretanto, y por seguir el tópico, desde los burdeles de Nueva Orleans -en toda el área de influencia del Caribe, de hecho- se elabora y proyecta un arte que, desde lo popular, lo vulgar incluso, fue superándose por la voluntad misma de sus autores. Así, mientras las bombas caen sobre Berlín y Salzburgo, en el Minton's Playhouse de Harlem nace una nueva élite lanzada a cualquier desafío artístico. Al margen de fáciles leyendas biográficas, lo cierto es que, a partir de entonces, una serie de músicos de jazz tomaron conciencia del valor de sus creaciones. La verdadera comunión con un público amplio -tres generaciones de músicos en activo y una industria discográfica resuelta a ganar dinero- no llegaría hasta el periodo 1955-1965. Esos últimos años culminaron en el mito, primero, y luego, en la santidad -hay una iglesia dedicada a su culto- de John William Coltrane.
En aquel tiempo, sin la distorsión salvaje de la propaganda, los músicos de jazz que alcanzaban prestigio y el favor de un público resultaban la punta del iceberg de un oficio duro, intenso y tumultuoso. Sólo era reconocida la suma de talento máximo, ambición y capacidad de trabajo. En ese panorama, John Coltrane lo tuvo difícil para alcanzar la idea de Coltrane. Durante la mayor parte de su carrera, el músico de Carolina del Norte estuvo muchas veces a punto de ser "aquel saxo en el disco de Fulano", un dato de eruditos que se olvida con el tiempo. Por decirlo de otro modo, no hubo una limpia flecha biográfica en su carrera. Ese difícil y fatigoso equilibrio en la cuerda floja, y una capacidad de superación y logro que aumentó de modo exponencial con los años, permanece en su música como lo hace el dominio absoluto del camino recorrido: conocer de punta a cabo todas las canciones de la música popular americana, saber acompañar, el concepto de grupo, asimilar de lo alto y de lo bajo, de lo propio y de lo ajeno. Porque Coltrane tocó en bandas de rhythm and blues, en orquestas mayores y menores, y no fue hasta la llamada de Miles Davis cuando pasó a formar parte -y nunca se sabía- de los elegidos. Desde ese momento, un diluvio de temas y álbumes para la posteridad. En su enumeración, siempre corta, desecho la evolución trascendente de cierta Historia de la Música (la trampa en que cayó la alta cultura) y me acojo a la verdad y al logro de esa música: Kind of blue, Tenor madness, Trinke tinkle, In a sentimental mood, My one and only love, Blue train, Giant steps, A love supreme...
Louis Armstrong decía que cada solo cuenta una historia. Se refería a un relato estrictamente musical, desligado de conceptos y de imágenes, pero a un relato vivo, inspirado. En Coltrane -como en la prosodia de Faulkner, dicho sea de paso- se oye la hipnótica y algo histérica voz de los predicadores como se oyen los trucos de la música de baile y, desde luego, la inseguridad de todo gran creador, que lleva una carga, sin duda, pero la proyecta, fresca y dura como su magnífico arte, con elegancia, elevación y entusiasmo. Con dicha. Ahora.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Gabriel Rufián: 19 cosas… y 500 verdades


Título: 19 cosas que no sabías de Gabriel Rufián

1- Nació en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) el 8 de febrero de 1982 (34 años).
2- Hijo y nieto de andaluces de Granada y de Jaén que emigraron a Cataluña.
3- Se crió en el barrio de Fondo en Santa Coloma.
4- Sus padres tenían una peletería, que cerraron cuando los inmigrantes chinos se hicieron con el sector.
5- Es Diplomado en Relaciones Laborales por la Universitat Pompeu Fabra y Máster en Dirección de Recursos Humanos.
6- Ha trabajado descargando camiones de feria y de dependiente en El Corte Inglés y en H&M.
7- Le gusta escuchar los discursos de Alberto Garzón y de Joan Tardá en el Congreso.
8- Llegó a ERC a través de Súmate, la plataforma de castellanohablantes independentistas.
9- Tiene una vivienda en Sabadell, adquirida en 2012, según su declaración de bienes.
10- Tiene 500 euros en una cuenta corriente en el Sabadell -le corresponde el 50% de la titularidad- y 60 euros en otra de ING.
11- Le faltan por pagar 168.965,68 euros de su hipoteca con el Banco Sabadell.
12- Sus películas favoritas son Blade Runner y Alien.
13- Del cine actual, se queda con el director Nicolas Winding Refn y su Drive.
14- Su canción favorita es El sitio de mi recreo, de Antonio Vega.
15- Le gusta el rock de Led ZeppelinDire Straits y Deep Purple.
16- Le impactó de joven leer Bajo las ruedas, de Herman Hesse.
17- Su escritor favorito es Cormac McCarthy.
18- Le gusta escaparse de vacaciones a Andalucía.
19- Conoció a su chica en el metro. La veía todos los días y una vez se atrevió y le dio una nota con su teléfono y su correo electrónico.

sábado, 24 de septiembre de 2016

El polémico (y excelente también, en mi opinión) pregón de Javier Pérez Andújar – La Merçè 2016 (Texto íntegro)


Moltes mercès, alcaldessa.
Bona tarda, bonsoir, buenas tardes y felices fiestas de la Mercè a todas las autoridades, a toda la gente sin autoridad y a todos los desautorizados en general.
Y felices fiestas de la Mercè a Barcelona, que este pasado diciembre ha sido nombrada por la UNESCO: Ciudad de la literatura.
Y por tanto felices fiestas de la Mercè a las mujeres y a los hombres que se rascan el bolsillo y por eso leen libros de bolsillo, y que todavía leen periódicos de papel y revistas con grapas, cuentos de hadas, enciclopedias ilustradas, cómics de superhéroes y novelas gráficas, cartas de los bancos, fanzines, flyers de antros clandestinos, folletos y prospectos, fascículos coleccionables, panfletos redentores, opúsculos eruditos y mamotretos de amigos (son los peores).
Que escriben por encargo o sin que nadie se lo pida, que publican lo que escriben o que se lo guardan para sí mismos, que luchan por publicar, y sienten que es una encerrona que no tiene salida, que traducen inmersos en el ritmo del teclado, que corrigen con las yemas de los dedos manchadas de tinta, que maquetan como los gatos, con un ratón en la mano.
Que editan en las mesas de los restaurantes y cuando eligen a la carta se refieren a la carta de despido, que van a la oficina del agente literario con gabardina de agente secreto, que cuando imprimen causan muy buena impresión, que encuadernan, que distribuyen... y reparten en todos los sentidos.
Que leen en sus casas y en las bibliotecas públicas y se pasean el día de Sant Jordi, que retransmiten por twitter todas las presentaciones, que salen en las fotos de todos los premios literarios, que compran y venden libros en las librerías, en las papelerías, en ferias y mercadillos, en las estaciones de tren y en los aeropuertos.
Que guardan retratos de Mary Santpere y de Cassen, y que coleccionan novelitas de kiosco.
Y felices fiestas de la Mercè a las escritoras y escritores que tuvieron que renunciar a su identidad para poder publicar esas novelas populares. Que fueron obligadas y obligados a prescindir de su nombre verdadero, y entonces se llamaron para la literatura nacida de Barcelona:
Curtis GarlandSilver Kane, Frank Caudett, Peter Debry,Marcus SidereoClark Carrados, Ralph BarbyLou CarriganMortimer Cody...
Nombres de gente de nuestra ciudad.
...A LAS ESCRITORAS...
Y felices fiestas de la Mercè a las escritoras que no sólo fueron obligadas a renunciar a su propio nombre sino que además fueron condenadas a ocultar su condición de mujer, pues encima tenían que ponerse seudónimos masculinos. Eran escritoras de género en todos los sentidos.
Mujeres de Barcelona que escribían novelas de ciencia ficción. ComoMaria Victòria Rodoreda, que nació en el Berguedà, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeña.
Maria Victòria Rodoreda..., que firmó sus novelas de fantaciencia, del Oeste, de espionaje y de terror empleando un montón de seudónimos, un montón de firmas, todo..., excepto su propio nombre.
Y felices fiestas de la Mercè a las mujeres de Barcelona, como Purita Campos, que estudió en la Llotja y dibujó las historietas más leídas en todo nuestro mundo, y por eso su serie se titulaba Esther y su mundo.
Felices fiestas a toda la gente de Barcelona que ha entregado lo mejor de sí misma, dando todo lo que amaba y todo lo que sabía hacer para que los kioscos rebosaran de aventuras, para que en la vida hubiese un lugar donde poder sentarse a leer un rato.
...A LOS KIOSKOS...
A la gente que ha hecho tebeos y revistas de historietas, y a los kiosqueros y a las kiosqueras que las han colgado con pinzas de la ropa, porque la lectura se tendía en los kioscos, y por eso Italo Calvino decía que había que leer tendido.
Barcelona es la ciudad de los kioscos y la ciudad de las revistas.
Ahora, los pocos kioscos que han sobrevivido al cambio climático (el único cambio real que se ha producido en los últimos tiempos) van cayendo uno a uno. Ahora, los kioscos de las Ramblas apenas venden revistas, ni periódicos, ni mucho menos libros; no muestran lo que dice la ciudad, sino que enseñan una imagen tronada de la ciudad dentro de un llavero, o decorando un cenicero. Les llaman recuerdos, pero son lo primero que se olvida en las papeleras de los hoteles.
El kiosco ha sido la memoria del pueblo, el kiosco ha sido la librería del pobre, el kiosco ha tenido pegada a su chapa la autenticidad de la calle.
Felices fiestas de la Mercè al kiosco de plaza Castilla con Tallers, que mantuvo hasta que pudo el toldo con el logotipo de 'El Papus' frente al edificio donde estaba la revista. En su toldo verde con flecos, como de alfombra voladora, había grabada una escena de esa historia bestia y sangrante de Barcelona.
...A 'EL PAPUS'...
Aquellos dibujantes satíricos, IváUsero, l’AviÓscarGin..., el equipo de 'El Papus' haciendo humor político y neurasténico a todo trapo y la bomba que les puso la ultraderecha y que se llevó la vida de un conserje. Dejadnos reír en paz.
Barcelona, la ciudad de los kioscos y de los papeles pasajeros:
l’'Esquella de la Torratxa', 'El Be Negre', 'Mirador', 'Cairo', 'Star', 'Por Favor', 'Ajoblanco', 'El Viejo Topo', 'Mientras Tanto', 'Serra d’Or', 'Fotogramas', 'Casablanca', 'L’Avenç', 'Destino', 'Camp de l’Arpa', 'El Ciervo', 'Quimera', 'Archipiélago', 'Barrabás', 'Vibraciones', 'Rockdelux', 'Ruta 66 - Popular 1', 'Tretzevents', 'Cavall Fort', 'Mata Ratos', 'Lily', 'Mortadelo', 'Tío Vivo', 'Din Dan', 'Tele/Estel', 'Karma 7', 'Butifarra!', 'Interviú', 'Makoki', 'Cimoc', 'Creepy', 'Vampus', 'El Jueves', 'Super Pop'..., 'Pulgarcito'.
Felices fiestas al Gordito Relleno, que salía en el 'Pulgarcito'. El Gordito Relleno representaba al buenazo metepatas. Otra manera de ser barcelonés.
Y felices fiestas de la Mercè a su creador, el barcelonés Josep Peñarroya, que nació en Forcall, Castellón.
Peñarroya murió hace muchos años; pero se le pueden dejar unas flores o unos lápices de colores en el cementerio de Sant Andreu. Sobre la lápida tiene grabado el famoso recuadro con que firmaba sus páginas, y también hay una inscripción que dice: “Josep Peñarroya, Ninotaire”.
...A LOS 'NINOTAIRES'...
Felices fiestas de la Mercè a los ninotaires y dibujantes, a los hombres y mujeres que entintaron historietas, las colorearon y las rotularon dejándose la vista a cambio de un sueldo miserable, gente de Barcelona creando cultura popular.
Por ejemplo, la cultura popular de Bruguera, que recorrió la ciudad, y la bola del mundo entera, abordo de las furgonetas de reparto que bajaban por las laderas del Coll desde lo alto del barrio de Gràcia, donde tenía su sede.
La factoría Bruguera, buque insignia de la cultura popular barcelonesa, y buque insignia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha del creador por defender sus derechos de autor.
La cultura popular en Bruguera nacía de la explotación del trabajo y de la felicidad de la lectura. Como toda la cultura popular.
...A VÍCTOR MORA...
Felices fiestas de la Mercè a las guionistas y escritoras, y a los guionistas y escritores, como por ejemplo Víctor Mora, que fue el padre del Capitán Trueno, de Jabato, del Corsario de Hierro.
Antifranquista, comunista, exiliado, escritor, traductor, y toda esas cosas que sabe hacer la gente de Barcelona.
Felices fiestas a Escobar. Digo a Josep Escobar, que se crió en Granollers, y digo a Manolo Escobar, que se crió en Las Norias de Daza (un barrio de El Ejido); pero esto último no importa, porque, cuando lo hicieron, ambos eran muy pequeños. Hay muchas formas de ser de Barcelona, y cada Escobar lo es a su manera.
Manolo Escobar llegó sin nada del pueblo y se hizo multimillonario cantando villancicos y pasodobles, y tiene ahora, en el barrio de la Salut, en Badalona, en la misma calle donde vivió, una estatua de tamaño natural (el tamaño natural es al tamaño lo que el yogur natural al yogur).
Por su parte, Josep Escobar llegó sin nada de una guerra y de sus cárceles, y también se hizo millonario, pero de lectores. Dibujó, entre otros personajes, a Zipi y Zape, a Petra y a Carpanta, el pobre más hambriento del mundo, y no tiene ninguna estatua pero sí que le dedicaron una calle... en Granollers.
En Barcelona, Josep Escobar vivió en el barrio de Sant Gervasi, cerca de la parroquia de los santos Gervasio y Protasio, y por eso el amigo de Carpanta se llama Protasio. También hubiera estado bien que Carpanta se llamara Gervasio.
Felices fiestas de la Mercè a la familia Cebolleta. Saldrán de los tebeos de Barcelona un montón de palabras que todo el mundo va a utilizar. Saldrán de Bruguera expresiones tan conocidas como: “contar batallitas igual que el abuelo Cebolleta”, que es lo que hacía ese personaje de Vázquez.
Manuel Vázquez, que, como su propio nombre indica, nació en Madrid, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño. Sin el gran Vázquez nos hubiéramos perdido en Barcelona ser legendarios en la parte canalla de los tebeos.

...A LOS 'UNDERGROUND'...
Bueno, luego vinieron los del Víbora. Nadie como ellos dibujó y contó la dureza de la Barcelona de los años ochenta. Al final, acabaron haciendo de cartelistas por toda la ciudad. ¡Ojo! Que no he dicho carteristas. Me refiero a que acabaron dibujando los carteles de las fiestas de la Mercè. El cartelismo es uno de los más bellos oficios del mundo.
Felices fiestas a la palabra tebeo en persona, que nació en un taller litográfico de la calle de Enric Granados. El año que viene se cumplirá el primer centenario de este gran acontecimiento.
Y por supuesto, feliz Mercè para la señora Rosa Segura, vecina del Guinardó, que fue secretaria de redacción de la revista TBO y que con mucho esfuerzo se autoeditó un libro con sus recuerdos, la memoria de aquellos dibujantes, de sus lectores, y de los suscriptores que llamaban a la redacción. Después, una pequeña editorial de aquí se lo rescató, y lo publicó con más medios y mayor distribución. Así es la gente de Barcelona.
Felices fiestas de la Mercè a José Cabrero Arnal, el dibujante que creó Pif, el perro más popular del cómic francés. José Cabrero Arnal nació en Huesca, y de joven también fue vecino del Guinardó... hasta que estalló la guerra.
Entonces defendió a la República, pero perdió, tuvo que huir y se convirtió en un refugiado, luego lo encerraron en el campo de exterminio de Mauthausen, y allí sobrevivió dibujando caricaturas pornográficas para sus guardianes nazis y cuando le liberaron pasó el resto de su vida en el exilio. Dibujar es algo muy serio.
Felices fiestas a la Familia Ulises. Una familia de abuela y perro, y con coche para ir de veraneo. Siempre gente de Barcelona. Pero es que Barcelona está hecha de su gente.
Y felices fiestas a su creador el dibujante menorquín Marino Benejam.
Y, no faltaría más, feliz Mercè al señor Josep Maria Blanco, que continuó dibujando la Familia Ulises cuando se retiró Benejam, y que nunca quiso firmarla por respeto a su maestro. Este año Blanco, ha cumplido los 90, y fue galardonado con el Gran Premio del Saló del Còmic.
Blanco con su bigote blanco, de antiguo señor de Barcelona.
Barcelona lo ha sido todo: desierto y Avenida de la Luz, rosa de fuego y llanto de pasión, la piel fría y la piel quemada.
Toda Barcelona está metida en sus tebeos. Nos la han mostrado sus repartidores de furgoneta como Manolón conductor de camión, creación del dibujante Raf, otro señor de Barcelona.
Los periodistas de Barcelona están en el repórter Tribulete de Cifré padre, y los señores con gafas y sombrero están en los dibujos de Cifré hijo, y las señoras de negro en doña Urraca de Jorge, y los señores de negro en las aventuras de Ot el bruixot de Picanyol, y sus guardias urbanos en las viñetas de Coll, y sus terrados en las viñetas de Ibáñez, y sus bares populares en la taberna galáctica deBeà, y los cuñados holgazanes y los solterones de mucho porte enSegura, y las chicas modernas con tocadiscos en Nadal, que ha muerto este año, y las pollerías y hueverías, con perdón, enAnarcoma de Nazario, y el mogollón de la gente en las multitudes de Opisso.
Gente de Barcelona buscándose la vida y metiéndose en líos, porque a la ciudad se viene a eso y no a estarse quieto. Podremos estar parados, pero nunca quietos.
Y si no, que le pregunten al inquieto Onofre Bouvila por qué vino a la ciudad de los prodigios.
Barcelona es una ciudad escrita con la caligrafía de los sueños, con las letras que salen del humo de las fábricas, tallada con diamante en cada una de sus plazas sobre las que vuelan los pájaros de Bangkok. En cada pensión de la ciudad, un Sinatra ha derramado whisky sobre su amigo muerto.
Felices fiestas de la Mercè a la Barcelona con garras de astracán. A los reyes olvidados en la primera memoria. A los bardos en sus taifas. Barcelona inmersa para siempre en el tiempo de las cerezas, en las baladas del dulce Jim. Por todas las calles de Barcelona se ha bailado la conga que lleva al triunfo. Barcelona, ciudad de caballitos y de mamíferos.

...AL MERCADO DE SANT ANTONI...
Barcelona es la ciudad de los libros. Los libros reclamando su derecho eterno a la lectura en los puestos del mercado de Sant Antoni o amontonados en el suelo de los Encants.
Barcelona es una ciudad donde las editoriales nunca mueren. Como la vieja Montaner i Simon, cuya sede acabó convertida en sede de la Fundació Tàpies igual que un rayo que no cesa. Barcelona, acantilado de la edición contra el que van a romper generaciones de lectores, oleada a oleada.
Leer en Barcelona es de pobres. Los salones de lectura en las noches de Barcelona, la tele encendida mientras los compañeros del metal afinaban su 'heavy metal' en los barrios, y los compañeros de la madera nos contemplaban desde la otra acera de Via Laietana. Barcelona layetana, país de los lacetas con un zoo de papel infantil en el corazón del barrio chino.
Felices fiestas de la Mercè a las piedras de la calle Llibreteria. Barcelona es una ciudad de libros desde el principio de su historia, por eso, en su antiguo casco gótico, una calle lleva el nombre de esta pasión congénita.
...A CERVANTES...
Y también felices fiestas a la calle del Call, en la vieja judería, donde estuvo la imprenta de Sebastià de Cormellas, que es la que dicen que inspiró a Cervantes para escribir el encuentro de don Quijotecon el impresor barcelonés.
Y felices fiestas a los sabios, al profesor Martí de Riquer afirmando muy serio que no hay más cera que la que arde.
Cervantes ardiendo en la noche de la escritura con la frente descansando sobre su mano.
El encuentro entre don Quijote y su impresor tuvo lugar, cuentaCervantes, cuando paseando por las calles de la ciudad:
“alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: Aquí se imprimen libros”.
Pero ¿qué explica Cervantes que se encontró el buen hidalgo manchego en dicha imprenta de Barcelona? Pues ¡que estaban imprimiendo una edición pirata de sus andanzas! Siempre ha sido así. La piratería. Los piratas.
Barcelona, ciudad de piratas asaltada desde el aire por un tropel de ondas pirata.
Feliz Mercè a Radio PICA, a Ona Lliure, a La Veu Impertinent de la Verneda, a Radio Bronka, a Contrabanda... Los escritores y los locutores son gente de voz y de palabra. Barcelona, ciudad de cerca de tres millones de voces, que corean “¡Van a por nosotros!” citando a los clásicos polipoéticos.
Felices fiestas a la voces de la calle y a los altavoces de los cines retumbando en la oscuridad. A la voz inmortal de Constantino Romero vibrándonos en el pecho, haciéndonos sentir como unClint Eastwood, o como un replicante en la lluvia o como unDarth Vader que va a volver en metro a su galaxia.
Una voz doblada es una voz de reestreno. En Barcelona hemos sido en los barrios carne de reestreno. Constantino Romero, otro señor de Barcelona, que nació en Albacete, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño.
Constantino Romero nos fue arrebatado por la ELA, una de las más terribles enfermedades. Las llaman enfermedades raras, pero lo raro es la falta de ayuda para luchar contra ellas. La voz de los cines llegando desde el más allá hasta nuestras vidas de sesión continua. La sesión continua de vivir en los barrios de Barcelona.

...A LOS OBREROS...
Los bloques, los túneles, las plazas. La gente de los barrios construyendo el estado de bienestar con sus propias manos porque para algo eran mano de obra. Felices fiestas de la Mercè a todos ellos.
Obreras y obreros, modestos comerciantes, maestros de escuela... Mujeres y hombres convirtiendo un descampado en un ambulatorio con la fuerza de la lucha vecinal, que se enfrentaron a las excavadoras, que cortaron las calles con la misma decisión con que en verano se corta una barra de helado...
Trabajadoras y trabajadores, la gente de Barcelona que tras agotarse en las cadenas de montaje, en el rugir de las fábricas..., sacaba fuerzas de su propia pobreza para convertir la vida en democracia. No los olvidamos.
Los solares, las ratas corriendo, los charcos quietos, las vías del tren, los polígonos, la política clandestina en la trastienda de alguien que tiene una ferretería, la camisa gris con el nombre de la fábrica grabado en el bolsillo, el bocadillo en la mano.
Las obreras y los obreros de Barcelona cuando alzaban el puño levantaban el bocata porque uno es sólo lo que es. Su manera de andar, su trabajo, su bocadillo. Barcelona, ciudad de tebeos y de fábricas, ciudad así de diferentes tipos de bocadillo.
Felices fiestas a los perros callejeros de Barcelona. A la banda de los Correa, a la banda de los Cadenas. A la Barcelona sin suerte, sin derecho a la suerte. La gente encerrada en el talego de Can Brians, de Cuatre Camins, de Wad-Ras, de la Modelo, a quienes cuando empezaron los recortes de esta maldita crisis lo primero que les recortaron fue la merienda que les daban y encima les subieron los precios del economato.
La rabia de Barcelona, el rock and roll, el punk de Último Resorte, Desechables, Sentido Común, Frenopàticss, Desperdicis Clínics, l’Odi Social...
...A LOS PUNKS...
Felices fiestas de la Mercè a las chavalas y los chavales que se despellejaron vivos para que Barcelona fuese también una ciudad punk, y ahora el punk es un reclamo para exposiciones, y ellos viven (los que aún quedan) a la sombra de una historia, la suya propia, de la que se les ha expulsado. Ya no les dejan ni tocar en la calle.
El rock and roll de los barrios. La peña de los barrios de Barcelona escuchando a la Banda Trapera del Río a toda castaña.
Los bloques verdes, las tres chimeneas, la planta asfáltica del Verdum, paisajes de civilizaciones desaparecidas que nunca van a estar entre esos recuerdos de la ciudad que se venden en las Ramblas, pero que no hay manera de olvidar, no olvidamos porque sería traicionar a quienes se jugaron la vida en la calle, en el trabajo, en las huelgas, y la perdieron.
La calle de Manuel Fernández Márquez, que atraviesa todo el litoral de Sant Adrià de Besòs frente a la fábrica donde fue asesinado por el franquismo. El Llobregat. El Besòs. La Barcelona de los ríos y la Barcelona de los Rius. Otra saga.
Por mucho que ahora quieran desmantelar estos paisajes de la memoria obrera, la gente de Barcelona no se va a dejar desposeer del derecho a ser de Barcelona cada cual a su manera.
Desde el más discriminado de los barrios hasta las residencias más privilegiadas, toda la gente de Barcelona cabe en Barcelona.
Felices fiestas de la Mercè a la gente de Barcelona que quiere serlo pero no la dejan y la segregan y la hacinan en un Centro de Internamiento de Extranjeros, y a quienes en vez de alfombra en casa tienen manta en la calle.
...AL GATO PÉREZ...
Toda la gente de Barcelona cabe en los barrios de Barcelona. Los barrios de Barcelona desfilando al son de la rumba catalana de Gato Pérez, que nació en Buenos Aires, pero esto no importa porque cuando lo hizo era muy pequeño.
Los barrios de Barcelona tocando las palmas y señalándose a sí mismos cuando los nombra el Gato en el estribillo de su Rumba de Barcelona, que dice así:
“Somorrostro, Bon Pastor,
Hostafrancs, la Guineueta,
Sans, Carmelo, Guinardó,
Poble Sec, Barceloneta.
Meridiana, Hospitalet,
Sant Adrià, Verdum, Roquetes,
Valle Hebrón, Les Corts, Sagrera,
Horta, Coll, Trinitat Vella.
Camp de l’Arpa, Montjuïc,
Born, la Mina i Sant Andreu,
el Morrot per allà Can Tunis,
Zona Franca i Poblenou,
Santa Eulàlia, Casc Antic,
Clot, el port i la Verneda.
I Gràcia rei de tots els barris, de la festa i del sabor”.
No se dejó ni un barrio el Gato..., y si se lo dejó está ahora mismo aquí. Así que sólo me falta despedir el pregón diciendo:

Barceloneses del mundo, ¡uníos! Visca la festa major!