Hey, Mr. Tambourine Man, play a
song for me. I'm not sleepy, and there is no place I'm going to. Hey, Mr.
Tambourine Man, play a song for me. In the jingle jangle mornin', I'll come
followin' you…
Newport Folk Festival (1964)
VÍDEO: AQUÍ
Hey, Mr. Tambourine Man, play a
song for me. I'm not sleepy, and there is no place I'm going to. Hey, Mr.
Tambourine Man, play a song for me. In the jingle jangle mornin', I'll come
followin' you…
Newport Folk Festival (1964)
VÍDEO: AQUÍ
Song: Idiot Wind (1975)
Álbum: Blood on the Tracks (1975)
Concert: Colorado,
23/05/1976.
Vídeo: AQUÍ
Poco se habla de lo rotundamente
reconciliado con el ARTE en mayúsculas que se queda uno cuando sale de una sala
de cine después de haber gozado de una MASTERPIECE como esta.
Dylan lo que Dylan, Bob is God.
"Tiene
que haber una salida fuera de aquí" le dijo el bufón al ladrón. "Hay
demasiada confusión, no encuentro respiro, los hombres de negocios se beben mi
vino, los campesinos cavan mi tierra, pero ninguno de ellos conoce el valor de
estas cosas."
"No
hay razón para excitarse" dijo amablemente el ladrón. "Muchos de
entre nosotros piensan que la vida es sólo una broma. Pero tú y yo ya hemos
pasado por eso, y ese no es nuestro destino. Así que ahora dejémonos de
falsedades, se está haciendo tarde"
Desde
su atalaya en la torre de vigilancia, los príncipes vigilaban el paisaje mientras
todas las mujeres iban y venían, y también sus sirvientes descalzos.
Fuera,
a lo lejos, un gato montés gruñó. Dos jinetes se acercaban, el viento empezó a
aullar.
SONG: All Along the Watchtower
ÁLBUM: John Wesley Harding (1967)
La noticia es de ayer mismo. Bob Dylan, con etiqueta propia
en este blog, ha vendido su catálogo completo de canciones a Universal Music, UMG
para los amigos. El acuerdo firmado incluye más de 600 canciones y aunque se
especula mucho sobre la cantidad final del pacto comercial (dicen que más de 3
millones de pavos) se desconoce a ciencia cierta el montante total de la
operación. En todo caso, lo saben sus cuentas bancarias cerradas a cal y canto.
Se incluye todo el paquete de clásicos inmortales, desde la
primera canción que compuso en Greenwich Village allá por los albores de los
años 60’, hasta “Murder most foul”, esa pieza de 17 minutos que sacó este mismo
año pandémico y que pueden encontrar/disfrutar aquí si husmean un poco entre
las entradas/entrañas antiguas de este espacio.
Dylan, que –pese a quién pese- todavía compone a sus 79
años, volverá a empezar de cero (Love minus Zero) en 2021, y volverá a acumular
material para otra futura venta cuando le salga de los cojones, como ahora ha
sido el caso. De momento queda cubierto, él y su gente más próxima, para
futuras contingencias materiales que se le puedan presentar en un futuro
inmediato: podrá comprarse un chalet de lujo en la luna, gastárselo en vino o
presentarse como presidenciable a las elecciones del Barça, lo que le apetezca...
Se lo ha ganado, al Dylan lo que es del Dylan. Bofetada
monumental para sus exasperantes críticos y detractores que, desde ayer mismo,
están empezando su linchamiento particular en esos vulgares manicomios, templos
de la vergonzosa envidia ajena, que llaman redes sociales. A chuparla, todos.
El flamante Premio Nobel de Literatura, aquí también raspó una buena pasta, siempre ha hecho con su patrimonio lo que le ha venido en gana, faltaría más. Dylan es un incansable trabajador: seguía tocando en alrededor de 100 conciertos anuales antes de la pandemia, se montó una destilería de whisky (de marca “Heaven’s Door” dando trabajo a un puñado de peña desamparada) y otras cosas que, dicen los pocos que realmente lo conocen, se sabrán a su debido tiempo. Mientras tanto, cientos de artistas han tomado prestadas sus canciones (se supone que con cobro de royalties a cambio) y ha vendido cerca de 130 millones de discos en todo el mundo.
Crece la hucha, resbala la trucha. Dylan lo que dylan… Bob sigue siendo el Rey.
Mi amor habla como el silencio sin
ideales ni violencia. Ella no tiene que decir que es fiel; en cambio, ella es
sincera como el hielo, como el fuego. La gente lleva rosas y hace promesas en cada
momento. Mi amor ríe como las flores, los seductores no pueden comprarla. En
los mercadillos y paradas de autobús, la gente habla sobre situaciones, lee
libros, repite citas, dibuja conclusiones en la pared, algunos hablan sobre el
futuro. Mi amor habla suavemente, sabe que no hay mayor éxito que el fracaso, y que
el fracaso no es ningún éxito. La capa y la espada se mecen, las damas
encienden las velas en las ceremonias de los jinetes, incluso el peón abriga un
rencor. Estatuas hechas de cerillas se desploman unas contra otras. Mi amor
pestañea, no se inmuta, sabe demasiado para discutir o juzgar. El puente
tiembla a medianoche, el médico rural divaga, las sobrinas de los banqueros buscan
la perfección esperando otros regalos traídos por hombres sabios. El viento
aúlla como un martillo, la noche sopla fría y lluviosa, mi amor es como un
cuervo en mi ventana, con un ala rota.
VÍDEO: Amor bajo cero/Sin barreras
1/08/1971 – Madison Square Garden, New York