«Su siguiente parada fue en un
bar para negros en la Octava Avenida, cerca del cruce con la Calle 112. Aquel era
el barrio de los viciosos sin dinero, de los alcohólicos, los delincuentes
habituales, la escoria de Harlem; el fin del camino para las golfas, el
infierno para los pobres trabajadores honrados y un campo abonado para el
crimen. Prostitutas de ojos inexpresivos permanecían en las esquinas, cambiando
obscenidades con vagabundos borrachos. Ladrones y atracadores se escondían en
los sombríos portales, esperando a que apareciera alguien a quien esquilar;
pero, aparte de ellos mismos, no había nadie. Por las sucias calles sembradas
de vegetales descompuestos, desperdicios sin recoger, abollados cubos de
basura, cristales rotos y excrementos corrían los niños, esquivándose y escondiéndose.
Y Dios les ayudara si eran atrapados. En las escalinatas de las casas,
indiferentes madres hablaban de sus hombres, sus empleos, su pobreza, su
hambre, sus deudas, sus dioses, sus religiones, sus predicadores, sus hijos,
sus enfermedades y padecimientos, su mala suerte en la lotería y de la maldad
de la gente blanca. Trabajadores dominados por un ciego rencor recorrían las
aceras, jurando entre dientes, maldiciendo la idea de llegar a sus asfixiantes
cuchitriles, pero sin tener ningún lugar adónde ir».
Publicado por Plaza & Janés Editores/Ediciones Orbis. Edición de 1967/1984. Traducción de E. Mallorquí. Título original: Cotton comes to Harlem (1965). Serie: Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones (6). Adaptación al cine: Cotton comes to Harlem – Ossie Davis (1970). 250 páginas.
