La gran
película sobre el fenómeno quinqui de aquella transición de los últimos años 70
y primeros años 80, la que salía de la cuarentena dictatorial y vagaba por el
monte retrógrado y casposo del generalito Franco, la que gobernaba Adolfo Suárez…
la dirigió Carlos Saura en 1981 y fue tanto el revuelo que causó su estreno que
incluso llegó a ser prohibida en países en teoría tan modernetes y libertinos
como Francia y Alemania (la de la cuadratura occidental), algo que no acabo de
comprender ya que tampoco es que sea una exaltación extrema de la violencia,
las drogas, ni mucho menos del sexo; más bien se trata de un retrato sumamente
fidedigno de una época determinada de la historia de un país rodado, eso sí,
con extrema credibilidad… claro que el Oso de Oro a la mejor película que
obtuvo en el Festival de Cine de Berlín-1981 volvió a abrirle esas prohibitivas
puertas comerciales de la vecina Europa… a zarpazos dorados de ilusoria
realidad.
Sobre su
argumento, vicisitudes del rodaje, historias y devenires particulares de aquellos
inmensos protagonistas (actores no profesionales) que participaron en ella,
etc, tenéis muchos sitios donde investigar: la inefable wiki, sin ir más lejos,
ya invitará a ir más allá a todo aquel al que pueda interesar.
Anoche, por
fin, tuve la oportunidad de verla entera en el pase nocturno que le hizo la
Cayetana en TV2, allí estaba el propio Carlos Saura para acompañar su visionado
con un más que interesante debate posterior.
Un año más
coincidiendo con la entrada de la primavera (y este año con el Madrid-Barça que
puede decidir esta Liga, en exclusiva para abonados de Canal +) llega el
Mundial de Motos, una auténtica gozada para los que nos gusta el tema de
perrear los domingos en el sillón mientras los pilotos van quemando millas
camino de la gloria que representa cruzar la línea de meta aventados por la
triunfante bandera de cuadros blanquinegros…
Pero la
cosa es que consultando los horarios de las carreras y la parrilla de televisión
me encuentro con la desagradable sorpresa de que han creado una nueva
plataforma de pago, Movistar TV, para todos aquellos afortunados que puedan
permitirse disfrutar del espectáculo rascándose el bolsillo con futuras
facturas domiciliadas a su cuenta y riesgo. Muchas cosas atentan contra mis
principios vitales y pagar por ver la caja tonta es una de ellas, así que ni
fútbol ni motos: ¡viva la radio en vivo y que gane la imaginación!
27 de
agosto de 1990. La guardia civil detiene a Emilio Izquierdo, él y su hermano
Antonio salieron a la calle el día anterior y asesinaron a nueve vecinos de
Puerto Hurraco (Badajoz) e hirieron a otra docena, armados hasta los dientes
con escopetas de caza que dispararon contra todo bicho viviente que se cruzó en
su camino en una población censada en tan sólo 130 personas, imaginen ustedes la
eclosión de pólvora y calor. Historia de una rivalidad de varias décadas con
otra familia, los Cabanillas, por unos lindes de terreno, un acercamiento
amoroso con pedigrí entre miembros cruzados de las dos familias y un misterioso
incendio que se cobró la vida de la madre de los Izquierdo. Los dos hermanos
murieron en la cárcel, Antonio se suicidó, por lo visto quedó demostrado que fueron
inducidos a la carnicería por sus dos hermanas, Ángela y sobre todo Luciana…
ellas fueron absueltas e ingresaron en un psiquiátrico donde ambas fallecieron en 2005. La España profunda… y sus terroríficos asuntos de familia.-
Para más
información:
· Película:
“El séptimo día” – Carlos Saura (2004)
· Canción: “Veraneo
en Puerto Hurraco” – Def Con Dos
Leyendo
la semana pasada “Amuleto” de Roberto Bolaño, de la que ya publiqué un post en
mi otro blog, me llamó poderosamente la atención la figura de uno de esos
personajes reales que a veces el genial escritor chileno introducía entre
líneas en algunas de sus obras. Se trata de Remedios Varo (1908-1963), una
pintora surrealista catalana exiliada en México de la que no había oído hablar
nunca. Rastrear en su historia cual detective salvaje ha resultado un verdadero
placer, descúbranla ustedes si les apetece, no pienso entregarles ninguna pista
más pero sí que, en compensación, les dejaré ahí abajo un pequeño muestrario de
su obra. Definitivamente: Todo está en los libros.-
El 9 de Marzo del 2005, Carlos Ann, Enrique Bunbury, José
M Ponce y Bruno Galindo, entre otros, se reunieron en la sala de conciertos La
Paloma (Barcelona) para rendir un homenaje al poeta Leopoldo María Panero que
residía desde hace años en un psiquiátrico de Canarias y se trasladó a
Barcelona exclusivamente para participar en este único y emotivo concierto.
Este documento recoge las experiencias vividas esa noche.