¿Un amor? Más bien una mierda,
pinchada en el palo más seco de cuantos crecen allí en el desierto literario de
La Escapa −lugar donde se desarrolla la acción de esta deplorable novela−.
Parida en 2020 cae en mis manos nada menos que la decimoséptima edición
publicada en febrero de 2025, con su inevitable faja donde palmeros culturales
de diverso pelaje la ensalzan hasta límites insospechados. Leída ahora en el 26
−se devora con mala baba en un par de sentadas, algo bueno debía tener−
investigo y veo que semejante tomadura de pelo fue considerada mejor novela de
aquel año por medios como El País, La Vanguardia o El Cultural… casi nada al
aparato mediático, ¿eh?
Nat, una traductora treintañera,
es la prota de esta especie de culebrón rural donde su autora la rodea de un
pequeño ramillete de secundarios de medio pelo (El alemán, Piter el hippie, el
casero sin nombre, etc.). Allí llega huyendo de la urbe para reinventarse en
busca de una oportunidad vital que la haga volverse a ilusionar… y donde acaba encontrando
un amor, diría que el ‘Amor’ en mayúsculas de todos los vecinos de esa pedanía
perdida de la mano de Dios...
Prosa facilona, sin ninguna
gracia ni recurso literario añadido. Personajes y paisajes mal construidos/descritos.
Trama inverosímil e incluso plagada de fallos narrativos imperdonables. En fin,
no vale la pena extenderse más, solo comentar que es la segunda novela de la
autora que leo (‘Cicatriz’ bastante mejor pero tampoco para tirar cohetes) y me
temo que será la última y es que hacía mucho tiempo que no leía nada tan
rematadamente malo.
Esto solo es una pequeña opinión −ya me disculparán, no tengo tiempo de escribir una reseña al uso o como me gustaba hacerlas en su momento− ¿Quién sabe? Igual ustedes acaban enamorándose de ella. Suerte si deciden, como en mi caso, probar fortuna en el juego del amor por los libros, esos que a veces salen rematadamente malos.