«Estación central de Frankfurt/Main.
Miré por la ventanilla y vi que la ciudad seguía creciendo. Medio día en el
campo y ya tenía nostalgia de las vías, de los puestos de enclavamiento, del
cartel de pastillas Togal sobre los trenes en vía muerta, el hollín, el ruido,
las gaviotas, los aullidos, el rostro de la masa, en el que podías desaparecer
para preservar el tuyo.
En el andén, respiré hondo, no conocía un olor que significara más para mí que el de mi ciudad. Ternía hambre y engullí una salchicha de ternera. Olía bien. Paseé lentamente por el vestíbulo, absorbí los olores, recopilé instantáneas. Unos negros uniformados bailaban con la música de un transistor, un viejo vagabundo se enfrentaba a los policías de la estación, carretillas eléctricas llevaban las sacas de correo a los trenes, unos yugoslavos pedían a gritos una última cerveza en el quiosco de bebidas. Un guaperas rondaba a un chapero, una puta se torcía el tobillo sobre el tacón de aguja, los carteristas delante del mostrador del banco, damas elegantes de rostros hostiles del brazo de hombres que aparcaban donde estaba prohibido, familias indias con un escuadrón de niños y carros de equipaje, y fuera la noche con una tormenta de sirenas».
En el andén, respiré hondo, no conocía un olor que significara más para mí que el de mi ciudad. Ternía hambre y engullí una salchicha de ternera. Olía bien. Paseé lentamente por el vestíbulo, absorbí los olores, recopilé instantáneas. Unos negros uniformados bailaban con la música de un transistor, un viejo vagabundo se enfrentaba a los policías de la estación, carretillas eléctricas llevaban las sacas de correo a los trenes, unos yugoslavos pedían a gritos una última cerveza en el quiosco de bebidas. Un guaperas rondaba a un chapero, una puta se torcía el tobillo sobre el tacón de aguja, los carteristas delante del mostrador del banco, damas elegantes de rostros hostiles del brazo de hombres que aparcaban donde estaba prohibido, familias indias con un escuadrón de niños y carros de equipaje, y fuera la noche con una tormenta de sirenas».
Publicado por Sajalín Editores. Primera
edición: marzo de 2026. Título original: Rohstoff (1984). Traducción de
Carlos Fortea Gil. 298 páginas.
