
“Si
los polos se están derritiendo, Barcelona será de lo primero en quedar borrada,
después de Venecia y Ámsterdam. Como está en una pendiente que oscila entre el
diez y el quince por ciento, además, primero morirán los pobres, los taxistas
paquistanís del Raval, las chicas filipinas de la panadería de la calle Sant
Vicenç, la señora Quimeta y su mercería, los guiris de la Barceloneta, todos,
absolutamente todos, los holandeses, los franceses, los ingleses y los
italianos —nadie echará de menos a los italianos—. También se irán flotando los
vigilantes de seguridad, los trabajadores del metro y los dependientes del
mercado de Santa Caterina. Se anegarán el Llobregat y todos sus juncos, se
desbordará el Besós y todo ese torrente se confundirá con la mancha de agua que
ocupará Sant Adrià y Cornellà, a este y a oeste, esa mancha que acabará con el
aeropuerto y arrasará Castelldefels. Se salvarán, en una pirueta azarosa, el
templo budista del Garraf, llamado Sakya Tashi Ling, y los jipis de la
Floresta, solamente porque el suelo es calcáreo y las casas no se vendrán abajo
tan fácilmente. Putos jipis.”
Publicada por Anagrama. Cuarta
edición: mayo de 2022. 220 páginas.