«Mientras esperaba la llegada del
Pelham Uno Dos Tres, Ryder miró a los que se hallaban donde pararía el primer
vagón y los observó sin demasiada curiosidad. Eran cuatro, cuatro de los que querían
ir los primeros. Un joven negro, con su traje de fantasía y sus ojos
acostumbrados a mirar la muerte. Un puertorriqueño, delgado, menudo, con una
manchada guerrera verde campaña. Un abogado −al menos, parecía un abogado−, con
una cartera de documentos, sus ojos penetrantes y su aspecto reflexivo. Un muchacho
de unos diecisiete años, cargado de libros de texto, gacha la cabeza y con la
cara llena de granos. Cuatro. «No cuatro personas −pensó Ryder−, sino cuatro
unidades.»
Tal vez lo que iba a pasar los
curaría de su manía de meterse en el primer vagón.
Llegó el Pelham Uno Dos Tres. Las luces de posición, ámbar y blanca, de su techo, parecían dos ojos de colores distintos. Debajo de ellas, los constreñidos focos, que eran los verdaderos ojos del tren, parecían oscilar, por un efecto óptico, como llamitas de vela agitadas por el viento».
Llegó el Pelham Uno Dos Tres. Las luces de posición, ámbar y blanca, de su techo, parecían dos ojos de colores distintos. Debajo de ellas, los constreñidos focos, que eran los verdaderos ojos del tren, parecían oscilar, por un efecto óptico, como llamitas de vela agitadas por el viento».
Publicado por Círculo de Lectores. Edición de 1974. Título original: The Taking of Pelham One Two Three (1973). Traducción: J. Ferrer Aleu. 3 adaptaciones al cine (1974, 1998, 2009). 300 páginas.
