
Julia fue la madre que se fue y después la hija que vino en el trayecto vital de la existencia de Goytisolo, que duró lo que el quiso, quizás un instante o puede que una eternidad, el delicado sonido del verbo trascender…
Mucha gente ha musicado la inmensidad de este pequeño mar de estrofas, Paco Ibáñez en la sabia memoria popular y colectiva, pero personalmente me encanta esta versión donde la presunta dureza del rock se funde con la suavidad de la melodía en una orgía de sensaciones, donde la voz de Yosi Domínguez se quiebra varias veces en un lamento de rabia incontenible, más que por el orgasmo que la alquimia escénica produce por comprobar in situ como la gente del pueblo conoce, asimila, hace suyo, el mensaje de la canción. A mí me hubiera pasado lo mismo…