dissabte, 10 de setembre de 2016

In’ei Raisan

“Como es sabido, en el bunraku los títeres femeninos solo tienen cara y manos. El tronco y las piernas hay que imaginarlos envueltos en los largos ropajes, dentro de los cuales los titiriteros manipulan para simular sus movimientos. Creo que esto es lo más cercano a la realidad, pues las mujeres de antes existían solo de cuello para arriba y de bocamanga para afuera, quedando el resto escondido en la oscuridad. En otras épocas, a partir de un cierto nivel social, las mujeres apenas salían de sus casas y cuando lo hacían viajaban en herméticos palanquines, de forma que su figura nunca quedase expuesta. Recluidas normalmente en su aposento de un tenebroso caserón, sus cuerpos permanecían día y noche como enterrados en las tinieblas, cobrando existencia real solo en la cara.”


El elogio de la sombra
Junichiro Tanizaki