miércoles, 2 de marzo de 2011

Androide Humano García


Esta historieta está realizada con una técnica llamada animación con arena, el director propone una fusión entre trabajosas imágenes y música mestiza, que vendrían a ser los actores principales del corto; el argumento te lo montas tú mismo según vayas recibiendo sensaciones en tu cerebelo, porque seguro que si esto lo exhibes en una sala de cine para, pongamos 50 personas, y después les preguntas a la salida de que va la peli, estoy convencido de que ninguna de ellas coincidirá en su explicación. Probablemente si que obtendrían mayoría absoluta si la cuestión fuera si prefieren ver estos 4:53 minutos antes que tragarse toda la puta publicidad que ponen antes de exhibir cualquier película. Además sería una gran herramienta de promoción para toda esa gente que no sale con oscar ni le come la goya al director de la academia de turno para triunfar, pero que disfrutan haciendo cine a su manera, con pocos medios y con mucha ilusión.
Tenemos tanta prisa por hacer cosas, empeñados en estresarnos con la sarna de la sociedad moderna, que apenas nos damos cuenta de que en nuestra carrera desesperada por alcanzar el final nos dejamos grandes momentos en la cuneta de la vida, que con un poco de tranquilidad y paciente perspectiva podríamos disfrutar sin la locura que supone el fijarse metas por alcanzar. ¿Prisa por llegar?, ¿A dónde?



7 comentarios:

  1. Estoy muy de acuerdo con tu idea de poner un corto antes de que comience la película. La mayoría de los jóvenes no ha visto un corto en su vida. Otra cosa es la gente ya interesada y aficionada que puede ir a festivales, pero en este país falta la cultura del corto quizás por la inexistencia de una promoción masiva. Lo que no se conoce no se quiere.

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  2. Hubo un tiempo en que se intentó que así fuera, algunas salas apostaron por apoyar a la gente joven proyectando un corto antes del comienzo de la función. Pero la maquinaria del sistema consumista es demasiado potente y acabó sustituyendo esta iniciativa por la todopoderosa publicidad, y como las pelis más taquilleras, hablo de recaudación y no de calidad, suelen ser las peores pues nos vemos obligados a digerir los anuncios pertinentes, o sea que encima de puteados por el bombardeo publicitario debemos pagar religiosamente la cama: 8 euros el polvo cinéfilo...
    Como humanos tenemos la capacidad de gozar increíbles sensaciones, pero nos empeñamos en ser insensibles androides, acelerados además, siempre con prisa, algo de esto me sugiere este corto.

    Saludos.-

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  3. llevo una hora intentando dejar un comentario aquí, blouger me odia, y ya con el mosqueo sólo me sale decir...
    qué bonito, Krust!
    yo soy muy de cortos :)

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  4. ahh y bonito decorado para reubicar tu péndulo!
    jajaja ha sonao muy porno, no?

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  5. Pues no se si he hecho algo raro con los comments al cambiar de look, que yo en esto de toquetear las entrañas del blog me temo que no soy buen cirujano...
    Me encantan los cortos! condensar una historia en pocos minutos es una tarea dificil tanto como... ejem! reubicar el péndulo, que esa parte no la he pillao; al menos no me lo he pillao (el péndulo) con la cremallera del diseño :-)

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  6. Arenas movedizas e hipnóticas; bellas imágenes efímeras. Suscribo su propuesta, creaciones minúsculas en lugar de publicidad para un público que ya pagó su derecho a soñar y a que no lo incordien.
    Comparto también, cómo no, su elogio a la calma, a la lentitud, al sosiego, porque, entre otras cosas, no me asusta el presente ni, por lo mismo, lo esquivo.

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  7. Un público que ya compró billete de ida hacia la imaginación, en clase turista que es donde las sensaciones imprevisibles se dejan respiran en el ambiente. De vuelta a la realidad presente ya tendrá tiempo de lidiar con la bestia publicitaria; el nervio templado para poder superar las embestidas de un futuro que amenaza con mecánicos cuernos (marca ACME), pitones tan artificiales como el tiempo que un androide, dopado con muchísima prisa, emplea para parar el crono de un reloj de arena cuando arriba a meta. ¿A qué meta?

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