domingo, 14 de abril de 2013

Barcelona Connection


La new venía en la prensa de hoy: la presencia de una banda de forajidos formada por seis jabalíes procedentes de Collserola fue detectada en la madrugada de ayer pululando por las calles de la parte alta de la ciudad (Barrios de Bonanova y Sarrià) ; olfateando cada esquina en busca de algo con lo que llenar el estómago. Se aconseja a todas aquellas buenas personas que se encierren en sus casas, no les den de comer, y avisen al Sheriff cuando avisten a los malhechores (La new es del otro día, pero se sabe que un Mosso que intentaba abatir a uno de los bichos le pegó un tiro a su compañero por error, si es que…); además nos consta que para llegar a la City la banda tiene que atravesar ese río rojo asfaltado que supone la Ronda de Dalt, con el consiguiente peligro que ello supone para esos caballos motorizados llamados coches y sus estresados jinetes; no estaría de más inventarse un carril jabalí o algo así, ¿no?.
Parece ser que el problema va cada vez a más, y por supuesto no se hace nada al respecto ya que todavía no ha acontecido la desgracia que suponga ponerse manos a la obra. Aunque me temo que ese ligero contratiempo se resolverá por sí solo cuando la noticia llegue a todos aquellos cazarrecompensas de la parte baja de la ciudad que no tardaran en acercarse a la zona de conflicto con esos carritos de supermercado, ideales para transportar los cadáveres que el fragor de la batalla deje sobre las aceras.
 Bang Bang… y despensa llena hasta navidad.-


· Civet de Jabalí ·

 El civet es una técnica culinaria que se originó en la Edad Media, siendo tradicional en la cocina catalana y francesa. Esta técnica suele emplearse para cocinar carnes de caza, como el jabalí que hoy os presentamos.
Coloca el jabalí troceado en una cazuela grande de barro. Ahora añade la cebolla y las zanahorias, troceadas, los ajos machacados, las hierbas y las especias. Vierte el vino tinto, tapa y deja macerar durante 48 horas, moviendo de vez en cuando.
Transcurrido el tiempo de maceración, escurre la carne y resérvala.
Pon la cazuela con la maceración en el fuego y deja reducir hasta que nos quede la cuarta parte.
En otra cazuela, dora el tocino cortado en daditos. Una vez dorado, escúrrelo y resérvalo.
Enharina los trozos de jabalí y dóralos en la grasa que ha soltado el tocino. Una vez dorado, agrega el brandy y espera a que reduzca el alcohol. Entonces, vierte sobre la carne el líquido de la maceración, pasándolo por un chino y presionando para aprovechar todo el jugo de las verduras. Si el jabalí no quedase cubierto por el líquido, añade un poco de caldo.
Prepara un atadillo con una hoja de laurel, una ramita de perejil, hojas de apio y una ramita de tomillo. Introduce este atadillo en la cazuela, pon la tapadera y deja cocer a fuego suave durante un par de horas.
En un mortero, maja dos dientes de ajo, un poco de perejil, los frutos secos y un poco de chocolate negro rallado. Liga el majado con un poco del caldo del civet y añade a la cazuela cuando resten 10 minutos para completar las dos horas de cocción.
Es importante que no escatimemos a la hora de elegir el vino, ya que de su calidad dependerá el resultado de esta receta.
El jabalí pertenece a la familia del cerdo pero posee características propias. Al igual que el segundo, es rico en proteínas, aunque aporta menos grasas y su carne es algo más dura, por lo que el tiempo de cocción suele ser más prolongado.
La caza en general no debe ser consumida en exceso por personas con gota, ya que su abuso puede aumentar los niveles de ácido úrico en la sangre.

2 comentarios:

  1. Si es que siempre la liamos, o ayudamos a extiguir una especie a toda leche, o la protegemos y la delimitamos hasta que no tienen que comer.

    El civet de jabalí es una delicia, Krust, pero son comidas de otros tiempos para mí.

    Además, ¿quien se pasa tanto rato en la cocina y otro tanto digiriendo.

    Aunque esa receta, la aplicas al conejo y te sabe de cine y en menos tiempo.

    Me he dado un buen paseo por tu blog.

    Besos,

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  2. Desde luego la política que hemos adoptado con el cuidado y la protección de otras especies clama al cielo en ejemplos tan urbanos como este. Me ha llamado la atención por lo lamentable del espectáculo, no por los jabalíes (que sólo obedecen a su instinto de superviviencia, como lo hacen los de los carritos de supermercado) sino por lo evitable de la situación.
    Solución: Habitar comederos especiales en Collserola para que no bajen a la ciudad. ¿Tan complicado es?. En fin, animaladas de la sociedad moderna.
    El año pasado me comí un civet en la Vall de Boí, no recuerdo el pueblo, que no olvidaré en mi vida. ¡Que cosa más rica!

    * Pasea cuanto quieras por la street, faltaría más. Besos, Tesa.-

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