dissabte, 15 de gener de 2011

· Interiores ·

Entre unas cosas y otras serían ya la una de la madrugada cuando me fui a dormir, mi Subconsciente me despierta al filo de las siete de este nuevo día…

- Hola, buenos días!
- Buenos días, ¿Qué hora es? Todavía está oscuro.
- No empieces a hacerte el remolón, hay cosas que hacer.
- No me jodas, he tenido una semana dura y necesito descansar.
- Te recuerdo que tienes que hacer una lavadora, la de tu ropa, después tienes que bajar a comprar el periódico y el pan e ir a la biblioteca a devolver lo que tomaste prestado, además de…
- Mira, ni se va a agotar la prensa ni abren el templo hasta las 10. Quiero dormir un rato más…
- No me has dejado acabar, hay más cosas que hacer.
- Siempre hay cosas que hacer.
- Pero sabes que si las adelantas después estarás mas relajado
- ¿Te he dicho alguna vez que me pones de los nervios?
- Es la cruz que acepté cargar cuando tu me creaste…
- Algún día me vengaré de ti, Querido Subconsciente, no lo olvides nunca…
- ¿Cómo Otoko hizo con Oki?
- Eh! Para, para, ¿Qué quieres decir?
- Sabes bien lo que quiero decir, se trata de esa idea que se está formando en tu mente…
- Solo estaba analizando el porque de las cosas.
- Levántate y ponlo por escrito, no vuelvas a dormirte o Morfeo te robará la idea para siempre.
- ¿Y que hará con ella?
- Se la servirá en bandeja de plata a otra persona que lea la novela de Kawabata.
- ¿Insinúas que ese Morfeo dispone de todos los sueños a su antojo?
- Exacto, los sueños no tienen dueños, viajan de cama en cama…
- Además, yo pensaba en Kumiko y Taichiro cuando hablaba de venganza.
- Ellos no tiene culpa de lo ocurrido en el pasado, el destino los invitó a este juego inacabado.
- Kawabata no culpa a nadie, solo expone los hechos ocurridos, los del pasado y los del presente.
- Otoko no dejó de amar a Oki ni un instante de su vida…
- Tampoco Oki la olvidó nunca, es lo bello de la historia.
- Otoko también ama a Kumiko con locura, maestra y discípula, dos bellísimas mujeres viviendo un amor prohibido que…
- También Kumiko la ama sin concesiones, es lo triste de la historia.
- Insisto! Levántate y ponlo por escrito…
- Valeeeee, ya voy….

Dos horas después…

- ¿Lo ves? Ahora, y como siempre, deberé disculparte ante Morfeo.
- Díle a ese Morguapo de mi parte que no se duerma y que lea el libro.
- Así lo haré, pero piensa que algún día se vengará de ti…
- Lo estaré esperando, no te preocupes.
- Ahora ya puedes bajar al bar a tomar un café con leche.
- Y un cruasán, con tu permiso…
- No olvides sentarte en la terraza exterior si quieres fumar.
- Exteriores por describir…
- Interiores ya los acabas de escribir.
- ¿Y te gustó lo leído?
- Bah! No está mal…
- Mira que eres cabrón! Bueno, hasta lueguito Subcons.
- Que pasemos un buen día, e intenta no torturarme.
- Sabes que no puedo prometerlo…
- Sé que lucharás por ello mientras sigas despierto. Suficiente.
- ¿Aprobado?
- Sí.-