dimecres, 12 de gener de 2011

Al mar!

Jamás traspasarán fronteras, es lo que tiene expresarse en idiomas minoritarios, aunque afortunadamente esto parece estar cambiando, y es que si a la gente le gusta una canción en particular se preocupa en traducir el significado de las letras, y expandir conocimientos y saberes que nunca ocupan lugar, llega a descubrir cosas realmente grandes… yo ya lo hacía cuando era un adolescente y me pasaba tardes enteras descifrando lo que berreaban aquellos grupos que me gustaban, del inglés al castellano era mucho más difícil cuando no tenías una base más allá del Jelou que te enseñaban en EGB, pero te lo pasabas pipa y además aprendías mucho, sobretodo entendías, sentías, conectabas, disfrutabas…
Este ha sido mi gran descubrimiento musical del pasado 2010, se llaman Manel y son de Barcelona, concretamente de la República Independiente de Gràcia, un barrio diferente y por cuyas calles siempre hay que perderse cuando se conoce esta ciudad o cuando se descubre por primera vez.
Un pop-folk a primera vista sencillo y sin pretensiones (cosa que si escuchas todo el disco verás que no es del todo cierto, muy al contrario te sorprenderá), y que desprende todo un mundo de sensaciones, sobretodo esa tan defenestrada en los tiempos que corren y que uno valora por encima de todas las cualidades: la autenticidad.
Ten valor de pillar este disco, que se titula “Els millors profesors europeus” y verás que buen rollito supura en todo su conjunto sonando en tu cadena hi-fi liberada de prejuicios, mis canciones preferidas son “En la que el Bernat se´t troba”, “Ai, Dolors” y “Dona estrangera”, (todas ellas disponibles en el bendito youtube) pero pongo esta otra porque este invierno que acaba de empezar se me está haciendo demasiado largo y ya empiezo a añorar… el mar.-

Tu y yo hemos cenado en buenos restaurantes,
tu y yo hemos bailado a la luz de una farola,
tu y yo volábamos en un Ford fiesta amarillo,
tu y yo hemos cantado al lado del fuego,
tu y yo hemos buscado cosas similares,
tu y yo hemos tenido la cabeza llena de pájaros,
tu y yo arriba de la noria, tu y yo y nuestra historia,
pero tu y yo no nos hemos bañado nunca en el mar, el mar, el mar…
Plantemos las toallas, te invito a un helado,
juguemos a la pala griega, esquivemos a los paseantes
en el horizonte se divisan las velas de los barcos optimistas
de unos niños en la cala de al lado.
Duermo un rato, a la que el mar sopla.
Así estirada se te ve espectacular,
larga y blanca, en la arena leyendo.
Intrigas vaticanas de final inesperado,
es abusivo tanto calor…
Te incorporas y te pones bien el bañador,
con el pie calculas como está el agua
y todo está listo para que entremos al mar.
Así entonces, si un día vienes y pasas por aquí,
y si pese al trabajo encontramos una mañana,
no me perdonaría nunca, no podría asumir
no cogerte con la moto
y que no hiciésemos camino muy lejos de aquí,
al otro lado del mundo,
hay un chiringuito con cuatro pinos al fondo,
tu y yo sentados en la barra de un bar,
suena buena música
y estamos delante del mar.