dissabte, 28 de juliol de 2018

El informe de Brodeck – Philippe Claudel



“La noche había extendido su manto sobre el pueblo como un carretero su capa sobre las últimas brasas de una hoguera de camino. Los tejados, recubiertos de largas escamas de madera de pino, soltaban lentas humaredas azules y recordaban a los rugosos lomos de viejos animales prehistóricos. El frío empezaba a llegar, un frío todavía leve pero al que ya no estábamos acostumbrados, porque aquellos últimos días de septiembre había hecho tanto calor como en un horno. Recuerdo que miré el cielo y, al ver todas aquellas estrellas tan apretujadas, como pajarillos asustados que buscan compañía, me dije que no tardaríamos en hundirnos de golpe en el invierno. Un invierno que aquí es largo como siglos ensartados en una larga espada y durante el cual la inmensidad del valle repleto de árboles dibuja a nuestro alrededor una extraña puerta de prisión.”


Krustcomment: También leído recientemente (una quincena o así, porque el puto julio va muy lento) “Perfums” (RBA-La Magrana, edició en català), para completar la trilogía Claudel que he leído hasta la fecha (el del debut fue “Almas grises”). Me tiene un poco en modo contradictorio el paio… pero lo aplaudo, ¿eh?

dimarts, 3 de juliol de 2018

El cuento de la criada – Margaret Atwood


“Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo. Los que pueden creer que estas historias son sólo cuentos tienen mejores posibilidades.
     Si esto es un cuento que estoy contando, entonces puedo decidir el final. Habrá un final para este cuento, y luego vendrá la vida real. Y yo podré retomarla donde la dejé.
     Esto no es un cuento que estoy contando.
     También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha.
     Contando, y no escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido. Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación, tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona.
     Aunque no haya nadie.”