dimecres, 12 d’abril de 2017

Holgar, dulce hogar – Sam Lipsyte


     “A nadie le gustan las historias, sobre todo las buenas.
     A nadie le gustan las historias, o sea, a menos que uno forme parte de ellas. ¿Estáis familiarizados con ese tic expectante que aparece en las caras de la gente cuando uno les cuenta una historia?
     ¿Cuándo salgo yo?, están pensando. ¿Cuándo llega mi parte?
     Tal vez no fue siempre así. Tal vez cuando los hombres de Cromagnon se sentaban alrededor de la fogata de cocinar y se aterraban los unos a los otros con historias sobre tigres dientes de sable, o incluso sobre abductores de seres humanos llenos de pústulas que rondaban por la oscuridad exterior, los oyentes tenían en mente lo contrario: por favor, por favor, por favor, panteón de deidades animistas locales, por favor no dejes que esa historia se acerque a mí.
     Pero ahora todo es muy distinto.
     Deben ser los videojuegos.”