jueves, 18 de agosto de 2016

Tokyo, Tokyo

De vuelta a casa tras un viaje tan maravilloso e intenso, son tantas las experiencias acumuladas y dignas de ser contadas a quién pueda interesar que nos lo vamos a tomar con la paciencia necesaria, para eso este Blog dispone de una etiqueta particular dedicada a ese fascinante país, en todos los sentidos, que es Japón… si antes ya era un apasionado del tema me da a mí que la pedrá del impacto vivido me va a reforzar en mi condición de frikijapo...
Han sido 14 días como 14 soles nacientes con su docena de noches correspondientes ya que dos de sus lunas se pierden en esa historia tan complicada e incomprensible -para este lerdo servidor de ustedes- que son los cambios de horarios según se va dando un garbeo completo por otras latitudes de la bola del mapamundi. Tokyo como base porque es una mega-metrópolis única en el mundo (sí, sí, por encima de New York en mi opinión, y/o de otras citys que tengo la suerte de conocer…) digna de ser descubierta en profundidad, cada uno de sus barrios merece como mínimo una jornada completa de investigación, aunque desde aquí les recomiendo que se tomen algún día en ‘escapar’ del bullicio de sus siempre animadas calles y se tomen un ‘descanso’ por algunas de las localizaciones situadas a tiro de piedra de la ciudad –trenes rigurosamente funcionales mediante- para recargar pilas y desconectar de la abrumadora capital: en nuestro caso particular han sido 3 impresionantes conquistas: Hakone, Nikko y Kamakura...
¿Qué es lo que más me ha gustado? La pregunta se responde en una sola palabra: TODO, desde la extrema amabilidad de sus ciudadanos (uno se da cuenta de que hay otras formas de hacer las cosas en sociedad además de la occidental y encima va y les funciona. Completamente convencido de que lo van a bordar en la próxima Olimpiada allá por el 2020…) hasta cualquiera de sus extraordinarios rincones siempre tan trabajados con esa manera tan exquisita que tienen los japoneses de hacerlo todo mimando hasta el infinito y más allá el sutil encanto de la BELLEZA en cada una de sus múltiples manifestaciones; creo que no hace falta añadir nada más… pero bueno, alguna cosilla iremos contando en forma de reportaje existencial con el apoyo de ese memorable archivo fotográfico que hemos traído de vuelta a casa… una agostada Barcelona, siempre extraña e irreconocible para los que la habitamos el resto del año. De momento, resituándonos y tal… Salut!


Imagen: La foto está tomada desde Hakone, es muy difícil apreciar desde allí el monte Fuji (sólo es posible en extraños días despejados y sin que las nubes condensen su cima), los dioses fueron agradecidos con nosotros y nos permitieron grabar esta imagen en la retina, esa montaña del fondo sin las conocidas nieves perpetuas de su cima pero a cambio con un manto de nube estival lamiendo su cumbre (y otra gorda y caprichosa a la izquierda que solo cinco minutos después devoró el breve momento de gloria que no pudieron disfrutar otros fotógrafos menos afortunados); a la derecha, sumergido en las aguas de lago, también se pueden apreciar un impresionante tori rojo que también visitamos desde su base tras una mínima ruta senderista apta para todos los públicos.

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