domingo, 21 de agosto de 2016

Tokyo, Tokyo – Capítulo 2: El elogio de la sombra


Desde las alturas del mirador de la Torre de Tokyo (una réplica kitsch de la Torre Eiffel de París construida en 1958 y con 333 metros de altura) se pueden admirar unas vistas nocturnas abrumadoras de los cuatro puntos cardinales de la ciudad y va muy bien para situar las celdas que conforman sus enjambres en forma de barrios, para que me entiendan es como vivir de un modo real la experiencia del visionado de los primeros minutos de la mítica “Blade Runner” de Ridley Scott, helicópteros nocturnos incluidos, y analizar mentalmente todo ese monstruo arquitectónico que ha sido capaz de crear el hombre moderno. Ineludible para tener constancia precisa de toda la vastedad del lugar que has decidido visitar. Cobran algo para subir pero no es demasiado caro -900 yenes, unos 7 euros-, también hay que decir que uno tiene la oportunidad de ver este tipo de vistas en contraste diurno y en formato gratuito metiéndose en algunos de los múltiples rascacielos comerciales que vas encontrando por toda la urbe y picándole al botón más elevado de esos ascensores futuristas que tiene esta gente, les puedo asegurar que abrirse las puertas conduce a sorpresas inigualables… pero, en todo caso, les recomiendo esta visión en particular para admirar la magia de la noche en una ciudad que nunca duerme. La torre la encontrarán por la zona de Minato-ku y la parada del subterráneo es Akabanebashi.-

* “El elogio de la sombra” es un ensayo de culto escrito por Junichiro Tanizaki en 1933 y que ya reposa pausadamente en mi estantería para ser devorado en breve…

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