domingo, 24 de enero de 2016

El prefacio como reseña literaria


     Pregunta: ¿La gran novela de los bajos fondos de Los Ángeles?
     Respuesta: No hay bestia tan feroz de Edward Bunker.
     La opinión podría incluso discutirse. Pero es indudable que se trata, por la precisión y el rigor de los detalles, del libro más bello jamás escrito sobre el tema del atraco a mano armada, una actividad criminal que la ficción siempre ha retratado exagerando y tergiversando la realidad. Aquí, en cambio, tenemos un análisis agudo y veraz de la psicopatología criminal.
     Max Dembo sale de prisión en libertad condicional. Trata, sin gran convicción, de volverse honesto. Pero el instinto criminal reivindica sus derechos. A través de una serie de gestas autodestructivas. Max refuerza su decisión de ser un atracador a mano armada. Se sumerge de nuevo en los bajos fondos de Los Ángeles, donde se mezcla con una fauna de vagabundos de ínfimo rango. Las explosiones de violencia se suceden, una tras otra, escapando completamente a su control. Pero Edward Bunker nos ofrece también, página tras página, una visión penetrante y asombrosa de las reflexiones íntimas de Max Dembo: sutileza en el análisis de la sociedad, despiadados retratos del comportamiento de su personaje, sin concesiones ni justificaciones, juicios implacables sobre la ley y sobre la justicia, y su burla final. Edward Bunker (ex ladrón, encarcelado en San Quintín) reparte observaciones tan agudas como dramáticas.
     L.L. Red vive en un cuchitril con las paredes empapeladas de fotografías pornográficas.
     Max Dembo elude al responsable de su libertad condicional… un inicio asombroso que pone en marcha una infernal sucesión de acontecimientos.
     Max Dembo da a un confidente de la policía un epitafio apropiado… gesto simbólico que ilustra perfectamente un libro en el cual nada ni nadie se salva.
     Es esta una novela de una originalidad absoluta, una obra maestra del género negro que ha permanecido incomprendida y desatendida.
     Última advertencia: desconfiad, no saldréis indemnes de vuestro encuentro con Max Dembo.


Prefacio de James Ellroy para “No hay bestia tan feroz” de Edward Bunker

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