martes, 1 de diciembre de 2015

Underground - Haruki Murakami


La obsesión de Murakami por los espacios subterráneos (“El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas” y “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, mismamente…) fue una de las causas que le llevaron a embarcarse en la escritura de esta novela de No Ficción –ojalá sólo hubiera sido otra de sus paranoias imaginarias- donde con un excelente trabajo de investigación periodística se nos cuenta absolutamente todo lo posible –lo imposible queda refugiado en ese derecho fundamental de todo ser humano que es o debería ser la libertad de expresión- sobre lo ocurrido el 20 de marzo de 1995 en las entrañas de la ciudad de Tokio cuando una secta de iluminados llamada Aum Shinrikyo atentó con gas sarín en varias de las líneas de metro de la polis – Línea Chiyoda, Línea Marunouchi (destino Ogikubo y destino Ikebukuro), Línea Hibiya (Procedente de Naka-meguro y procedente de Kita-Senju destino a Naka-meguro)-, causando 13 muertos y varios miles de damnificados… algunos de ellos, 'fallecidos en vida'.
Inmenso trabajo de reconstrucción de los hechos, es un libro largo y a menudo duro de transitar como pueden imaginar, donde Murakami entrevistó hasta a 64 de las víctimas supervivientes para las que hace una presentación personal de cada una de ellas utilizando una especie de ‘pincelada literario-televisiva’ donde describe a cada persona real con la impresión que le ha causado, después les dejar explicarse, y para acabar les pregunta aquello que pudo quedar en el tintero durante la entrevista; es decir conocemos sus nombres (algunos, pocos, bajo pseudónimo), sus edades, sus orígenes y sus ideales o aficiones, sus ocupaciones laborales, sus sueños personales, el por qué tomaban el convoy a esa hora de la mañana en concreto, el hacia dónde se dirigían, el cómo unos tuvieron la suerte de tomar un vagón menos peligroso u otros tuvieron la mala estrella de recibir de lleno los efluvios venenosos por viajar a favor de la dirección del viento subterráneo que todo lo expande, el cómo les afectó el porvenir a los supervivientes y el por qué a muchos de los seres queridos de las víctimas los enterraron en vida. A través de todos esos testimonios conocemos en profundidad a esa sociedad japonesa tan extraña, tan fascinante en muchos aspectos, y tan asquerosamente críptica en algunos otros (véase las sombras de las instituciones, policiales o políticas, para esconder la olor que desprende el sarín bajo la alfombra)... todo ello desde la 1ª parte de la novela.

Ah! ¿Qué hay una segunda parte?, ya acabo ya. Claro está, en caso contrario hubiera quedado cojo en mi opinión. Una vez atravesado el grueso del trayecto, cada estación es todo un mundo como también pueden imaginar, llegamos a esa parte final -100 últimas páginas- donde el autor va un poco más allá y consigue entrevistarse con adeptos de Aum, sus testimonios (imprescindibles algunos de ellos) sirven para intentar, ¿lograr?, entender por todos los medios el sinsentido de sus actos. Murakami abre cada una de las dos partes con una profunda reflexión y la cierra con un imperturbable tortazo de realidad, o sea que la novela incluye un doble prólogo-epílogo que no va a dejar a nadie indiferente.  En fin: Grande, Haruki!

Imágenes: Plano del Metro de Tokio. Shoko Asahara (1955), líder espiritual de la secta Aum Shinrikyo.

Memorándum Personal: Leído entre los días 17 de noviembre y 1 de diciembre de 2015 coincidiendo con el shock post-traumático por los atentados de París perpetrados por Estado Islámico el 13 de noviembre de 2015. Gran parte de esta novela la he leído en la media de 3 trayectos diarios que hago utilizando las líneas 1 y 5 del Metro de Barcelona.-

2 comentarios:

  1. No era este el libro de Murakami que más me llamaba la atención, quizás porque prefiero sus mundos más literarios y fantasiosos. Pero las bofetadas de realidad son tan necesarios que no puedo obviar tu propuesta.

    Un abrazo, caballero Krust

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    1. Yo también prefiero al Murakami de ficción, pero en este caso era una cuestión de coronar toda su bibliografía y este era el último que me quedaba una vez editadas aquí, por fin, y disfrutadas de lo lindo sus dos primeras novelas en edición compacta: “Escucha la canción del viento y Pinball 1973”. No recuerdo exactamente cuanto tiempo ha transcurrido desde que leí su primera novela (“Tokio Blues”) pero rondará los 7 años, todo un placer por mi parte haber completado en este 2015 toda su obra.

      (Alguna rareza queda por ahí y todavía no publicada aquí como una colección de relatos titulada “El elefante desaparece” y un ensayo musical: “Retrato en jazz”.)

      Un abrazo, Anetta.-

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