viernes, 11 de diciembre de 2015

Caída y auge de Reginald Perrin - David Nobbs

Reggie para los amigos

Tenía ganas de leer esta obra clásica del humor british que sirvió de inspiración a una de las comedias televisivas más famosas de todos los tiempos en UK, el resultado es una experiencia placentera de sonrisa permanente aunque sin llegar a provocar la carcajada, labios sostenidos con pinzas modo joker para que se hagan una idea, suficiente para lo que se le pedía a una lectura de estas características, ideal para ser disfrutada tras el abordaje de alguna otra novela de tono duro como la vida misma. Con un argumento bizarro y surrealista a partes desiguales Nobbs consigue algún que otro momento realmente delirante, y da empaque a un personaje realmente (lo entiendo, créanme) inolvidable.

Londres residencial con toque suburbial. La historia de Reginald Iolanthe Perrin (R.I.P. bordado en oro en su maletín cuando en la primera página lo vemos abandonar su casa de camino al trabajo despedido en la puerta por su encantadora esposa tras un frugal desayuno), un tipo tan mediocre como un zapato agujereado de mercadillo que viste rollo corte inglés en concordancia a su status de ejecutivo de ventas con bastante pedigree en una empresa de preparados alimenticios (Postres Lucisol: lo mejor de la función toda la peña que allí se lo curra, compañeros, secretarias, jefes, conferencias, reuniones…). Trabajo y familia, pilares sociales: Dos hijos (un actor por debajo de lo infumable, una ama de casa producto de los tiempos que corren –años 70/80-), dos nietos que ya pintan calcamonías de sus papis, un hermano en Escocia que aparece hacia el final, un cuñado de armas tomar (mi personaje preferido, juas!), una mujer que se lo quiere mucho… o puede que un poco menos; y una crisis personal, la de los 46 años, de consecuencias imprevisibles.

David Nobbs, recientemente fallecido – R.I.P. again-, era hijo y nieto de profesores, trabajó en un periódico de Sheffield (“El periodista más pésimo de la historia de Inglaterra”, según sus propias palabras) antes de hacerse escritor explotando la veta de un sentido del humor muy personal (la capacidad de reírse de uno mismo, algo que personalmente me encanta como ya he comentado alguna vez por este fucking blog…), tras algún intento fallido de llegar al gran público fue a raíz de esta novela de 1975 donde pegó su auténtico pelotazo particular en el mundo de las letras al que siguieron otra serie de secuelas: “The return of Reginald Perrin” (1977), “The better world of Reginald Perrin” (1978) y “The legacy of Reginald Perrin” (1995) que estaría bien que alguien publicara en una edición póstuma de modo conjunto. Por lo visto era un tipo muy sencillo que pasaba la mayor parte de su tiempo en los pubs de su barrio, al que le gustaba la vida en la campiña y el descubrimiento de otros pubs más rurales (con toda la pasta que ganó con sus novelas se hizo una casa de esas bien chulas sobre una colina en North Yorkshire) que solo abandonaba para ir a seguir los partidos de su equipo como hincha acérrimo del Hereford United… eran tan malos que por lo visto ya no podían descender más categorías y el equipo acabó desapareciendo en 2014 a pesar de ser un club histórico. Puro Perrin, man.-

Imágenes: “The fall and rise of Reginald Perrin” – Versión TV. Escudo del Hereford United

2 comentarios:

  1. Está todavía por ver qué libro produciría en mí una carcajada. Pero cierto es que en literatura me gusta el humor británico, Nobbs incluído. Habrá que conocer a Regie, y no olvidarlo

    Abrazo, caballero Krust

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    1. Reginald Iolanthe Perrin, R.I.P. o Reggie para los amigos, tiene un sentido del humor muy british (aunque alguno de los secundarios que aparecen en la novela le robe cierto protagonismo) que remite en cierto modo a aquellas novelas de Tom Sharpe mixturado con cosas de los Monty Phyton por lo surrealista de su argumento. Postres Lucisol: una empresa de armas tomar… piénsatelo bien antes de aceptar la oferta si te ofrecen un dulce puesto de trabajo bien remunerado. Juas!

      Una abraçada, Anetta.-

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