lunes, 2 de noviembre de 2015

Deja que te aconseje

CONSEJERO: Repite lo que acabas de decir.
REINER: Que me gustaría olvidarme de Malkina follándose a mi coche. Creo.
CONSEJERO: ¿De qué mierda estás hablando?
REINER: Tú te acuerdas del 328 que tuve hace tiempo.
CONSEJERO: Claro. Buen coche.


REINER: Muy bueno. No llevaba motor V12 pero sí era mejor coche que el 308. Lo cual tratándose de un Ferrari es una vergüenza. Westray tuvo uno y decía que corría menos que un caracol con diarrea. La metáfora es suya. Si es que es una metáfora. Da igual. Fue hace bastante tiempo. Bueno, tampoco tanto. Llevábamos un tiempo liados y una noche volvimos a Cloudcroft; estábamos hospedados allí, más que nada por ese estupendo tramo de carretera entre Cloudcroft y Ruidoso. Fuimos en coche hasta el campo de golf y aparcamos y estábamos charlando y de repente, sin que viniera a cuento, ella levanta el trasero y se quita las bragas y me las da y se baja del coche. Yo le pregunto que qué hace y ella dice: Me voy a follar a tu coche. No veas. Me dice que deje la puerta abierta. Era para que estuviese encendida la luz cenital. Entonces va y se sube al capó del Ferrari y se levanta el vestido hasta las caderas y se abre de piernas pegada al parabrisas, delante de mí, sin las bragas y luciendo ese rasurado brasileño que se había hecho hacer. Y la tía empieza a restregarse contra el cristal. Oye, que no me invento nada. A fin de cuentas en su país era bailarina, ¿no? Había actuado en el teatro de la ópera, en Argentina. Lo sé porque he visto recortes de prensa.


Total, está allí subida haciendo el spagat y venga a frotarse con el parabrisas y tiene la mitad de arriba apoyada en el techo del coche y entonces se asoma por un lado para ver si yo la estoy mirando. Hombre, no iba a estar leyendo e-mails. Me hace un gesto para que baje la ventanilla y mete la cabeza y me da un beso. Boca abajo. Y luego me dice que está a punto de correrse. Y yo pensé Hostia, me estoy volviendo majara por momentos. Eso es lo que pasa. Parecía un siluro o qué sé yo. ¿Sabes esos peces de los acuarios que van subiendo desde el fondo pegados al cristal, chupando todo lo que encuentran? Pues igual. No sé. Fue absolutamente… alucinante. Ver una cosa así te cambia la vida.
CONSEJERO: Cielo santo.


El consejero
Cormac McCarthy

*Diálogo extraído del guión original novelado por Cormac McCarthy entre el Consejero (Michael Fassbender) & Reiener (Javier Bardem). Malkina (Cameron Díaz).-

2 comentarios:

  1. No entiendo el motivo del rechazo que ha tenido esta película de Ridley Scott, cuando a mí me parece una obra maestra. Y McCarthy es un gran escritor. Quizá sea por eso. Hoy se lleva las 50 sombras de yo qué sé y todo eso.

    Abrazos, amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy con el guión novelado, cortito, posiblemente lo acabe hoy mismo, no es un McCarthy al uso pero soy tan fan de este tipo que debía leerlo. La película no la he visto, las imágenes del post son un rollo de investigación online que me he permitido al leer el fragmento (me quitaron las ganas los del rechazo y se me escapó el tren en su momento, pero nunca he renunciado a ella porque también me encanta Scott), así que tiempo al tiempo…

      (Otro pasaje inmenso del libro, supongo también que de la peli porque lo veo muy cinéfilo y que seguro que recuerdas: Carretera de dos carriles en pleno desierto. Noche cerrada. Una Kawasaki a toda pastilla. El piloto vestido de verde… buah! dejemos imaginar a quienes no conozcan peli ni libro…)

      *Me fío de tu criterio, a ver si pillo la peli alguna noche en TV. Un abrazo.-

      Eliminar