martes, 17 de marzo de 2015

Ahí estuviste tú…


Norma Talmadge (1893-1957) es un nombre que a mucha gente no le sonará de nada a pesar de que en su momento fue una de las más rutilantes estrellas de la época del cine mudo de Hollywood, pero seguro que todo el mundo ha oído hablar de esa tradición que consiste en imprimir las manos en tierra por parte de algunos inmortales del cine que dejaron así su rastro para la posteridad (aunque por lo visto también se pueden encontrar otras cosas como los pies de Marilyn, o las gafas de Harold Lloyd, o el puro de Groucho Marx, o el puño de John Wayne, o la varita mágica de Daniel Radcliffe…) en la calle que se encuentra en frente del Grauman’s ChineseTheatre, que no hay que confundir con el Paseo de la Fama del mismo Hollywood donde más de 2.000 estrellas de cinco puntas con sus nombres correspondientes grabados en uniformes baldosas dan su rutilante brillo al archiconocido paseo de Hollywood Boulevard; aunque están muy cerca uno del otro, no es lo mismo, uno es más natural y el otro más artificial por así decir. En fin, sepan ustedes que la primera celebridad en dejar grabadas sus huellas no fue otra que esta señorita que aquí les presento cuando cierto día del año 1927 cayó de bruces accidentalmente, con el moraíto supongo yo, y dejó la impronta de sus manos sobre el cemento húmedo de unas obras que se hacían a las puertas de ese Teatro con vistas a su próxima inauguración, instaurando una moda, la de las huellas y la de las estrellas con fondo rosa y borde de bronce inkrustado que ha perdurado hasta nuestros días para que millones de curiosos de todos los tiempos las pisoteen y las deslumbren con sus flashes fotográficos durante toda la eternidad. Curiosidades te da la vida, ay dios!

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