sábado, 7 de febrero de 2015

Petróleo al óleo


El mercado del arte ha batido un nuevo récord mundial: 265 millones de euros por ‘Nafea faa ipoipo’ de Paul Gauguin ha pagado una peña que hace llamarse la Autoridad de Museos de Qatar… ¡quieto parao!
El pintor francés debe estar revolviéndose en su maus-óleo, él que pasó sus últimos años en Tahití con una sífilis de caballo antes de, olvidado de la mano del dios don dinero y sobreviviendo a duras penas con una ridícula pensión que le enviaba su marchante, acabar contrayendo la lepra en Martinica y diciéndole au revoir a su paleta de colores vital…
El arte no debería tener precio establecido y ser patrimonio de la humanidad para su uso y disfrute de manera postrera. Y si hay alguien que debiera qatar las mieles del triunfo económico y social, ese, señores míos, debería ser el autor de una obra cualquiera, para eso fue-es-será su ¡puto creador!
Bah! Mundo de locos!


*‘Nafea faa ipoipo’ (‘¿Cuándo te casas?’, en su título castellano). Te casas, te vendes, al jeque de turno, claro…

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