martes, 7 de octubre de 2014

Surfin’ Afterpop

“Al sureste de China, en la provincia de Tsau-Chee, poca gente sabe que hay una pequeña comunidad construida por norteamericanos. Ésa es la gran ventaja de la globalización, que puedes tomar Tex-Mex en China y bambú hervido en un pueblo de Texas. En torno a dos docenas de familias se ha creado un lugar de ambiente sencillo, despreocupado, pero de mucha riqueza. Básicamente, son ejecutivos de empresas americanas que en su día fueron destinados a esa región, y que ahora que hay pujanza, por ese fascinante misterio que es la economía de libre mercado y sus relaciones contractuales, han sido prejubilados con sueldos del 100% del total. Liberados de la presión moral de la sociedad norteamericana, y por otra parte teniendo todo cuanto puede ofrecer una sociedad norteamericana postiza, son felices. Los ojos de la mitad sureste de China están puestos en esos pocos cientos de metros cuadrados. Es el tipo de vida que anhela todo buen chino en vías de modernización. Pero sobre todo, por lo que más es conocida la Little America es por haber conseguido formar un núcleo de surfistas en el Yellow Sea del más alto nivel. Este núcleo inicialmente estaba formado por los hijos de los norteamericanos, pero ahora está arrastrando a una multitud de chinos con la peculiaridad de que entre éstos no son los jóvenes sino los ancianos de la comarca quienes destacan. A su lado, sus nietos no tienen nada que hacer. La explicación está en que en esa zona de China existe la peligrosa tradición, sólo reservada a los ancianos, de recoger el kwain, un fruto cítrico que crece en un árbol del mismo nombre, caminando en equilibrio de un árbol a otro sobre una cuerda que une todas las copas del bosque, y que puede llegar a ubicarse hasta a 25 m de altura. El día que esos ancianos se pusieron el traje de neopreno y se montaron sobre la tabla, arrasaron.”

Nocilla Dream
Agustín Fernández Mallo


¿A qué género pertenece esta novela?: Literatura indie o Poesía Postpoética dice Juan Bonilla en el prólogo, pues será eso… pero con truco del almendruco. ”Nocilla Dream” es la primera de las tres partes que componen el Proyecto Nocilla, las otras dos se las meriendan ustedes, si gustan, servidor ya ha tenido suficiente, y está compuesto por 113 microrrelatos de una o dos páginas de extensión, la cosa se lee rápido, también contiene o se apoya en una serie de citas o dichos de una serie de peña, tantos como veinte, que uno no acaba de entender a qué vienen, y alguna otra cosilla rollo metafísicomatemático o así. En teoría, todo gira en torno a un árbol perdido en mitad de un desierto que atraviesa la carretera US50 y que tiene como particularidad el que de sus ramas cuelgan multitud de pares de zapatos y zapatillas… y tal. La historieta del post, la nº29, es la que más me ha gustado.-

Valoración Personal: 3 sobre 10

2 comentarios:

  1. Conozco los tres libros de Agustín Fernández, entre otros, como por ejemplo el que fue retirado de circulación por la mujer de Borges, porque, tanto el título, como su contenido tenía muchas alusiones al escritor argentino, y Agustín sin pedir permiso y todo ese royo. Hubo un tiempo en donde este tipo, junto a Manuel Vilas, crearon "La generación Nocilla", menuda gilipollez, amigo. Ambos ya están más que olvidados, es decir, que han durado lo que dura un bote de nocilla en la puerta de un colegio. Fernández Mayo recurre a la técnica del "zapping literario" y muchos creyeron que era muy original cuando esta técnica ya se empleaba por allá los años treinta. En fin, que nada.

    En esas entre líneas veo a Robert Walser. Ese tipo sí que fue un gran escritor. Era tan grande que consiguió desaparecer en su propia escritura. Te recomiendo un pedazo de libro titulado Paseos con Robert Walser, de Carl Seelig. Un prodigio. Un alegato a la inteligencia. Este autor me gusta tanto que una vez le escribí una carta que publiqué en mi blog. No hace falta que leas el artículo, pero si te interesa el autor...

    Un abrazo.

    http://fmaesteban.blogspot.com.es/2013/05/carta-robert-walser.html

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    1. Yo conocía un poco el fenómeno que se originó con esta novela y siempre tuve cierta curiosidad por opinar de primera mano, pero el tiempo iba pasando y nunca me daba por ahí (de hecho ni puta idea de quienes son realmente los nocillos, aunque tenga alguna noción de ir picoteando aquí y allá por blogs literarios); el otro día me topé con este libro en la biblioteca (estaban los tres disponibles pero me dije: “Pilla este primero y si te mola ya repites merendola…”) y ya ves. Lo del ‘zapping literario’ podría tener su gracia si la cosa estuviera bien parida, que no es el caso, algunas historietas tienen su gracia (la del post y alguna que otra más relacionada con el árbol que da frutos en forma de calzados varios…), pero la mayoría son muy malas: la literatura matemáticas sobre todo, las informáticas también, en fin, por no hablar de otras que parecen recortes de noticias curiosas extraídas del Muy Interesante, aquella revistilla para listillos...

      (Esta mañana he empezado a pasear con Walser y lo acabo de terminar hace un rato volviendo en el Metro, el libro tiene 90 páginas y se lee en una sentada o en dos en mi caso. Me ha dejado bastante frío. Ya comentaré algo en breve si tengo ganas pero leeré tu carta posteada, puedes estar seguro, gracias como siempre por el enlace y por la visita).-

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