jueves, 28 de agosto de 2014

Pere Pubill Calaf, Peret (1935-2014)


Ya habrán leído ustedes en prensa esos homenajes tan bonitos que le dedica la gente, ya habrán visto la tele…
Para mí, Peret era un tío eternamente pegado a una sonrisa que desprendía un buen rollito inaguantable y pa qué contarles más. Baile la parca, pues…

Descansi en pau!

2 comentarios:

  1. La música, incluso la más hortera, es la banda sonora de una vida, lo quieras o no. Te lo cuento. De niño vivía en un barrio obrero y delante de mi casa vivían una gran familia de gitanos catalanes. Ellos decían que eran familia de Peret. Todos los gitanos de Cataluña de aquella época tenía algo genético con el Rey de la Rumba. Pues bien, cada día estaban dando la tabarra con los discos de Peret; todo el día de todos los días del año. Si añadimos la tele y las canciones del verano, la casete cuando íbamos a la playa o al campo para hacer la irremediable paella, siempre se escuchaba a Peret. A mi no me gustaba, pero, amigo mío, cuando suena una de sus canciones me traslada a todos esos momentos. Ojalá hubiese sido, no sé, las canciones de John Lennon, Bob Dylan o Tom Waits. Creo que este tema es interesante, ¿no crees? La banda sonora de nuestra vida, pero no elegida por uno mismo. Hay que joderse.

    Abrazos.

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    1. Gran reflexión la tuya como de costumbre. Cuando he utilizado y defendido ese término de B.S.O. de una vida, que lo he hecho muy frecuentemente en mi vida virtual –aquí- o en mis conversaciones en la vida real, siempre me he sentido orgulloso de mi vena flamenquita y eso, lógicamente, tiene sus raíces en la rumba catalana de la que Peret era el Rey, vale no discutiré con los que se lo otorgan al Pescaílla, paso porque no entiendo demasiado del tema, luego apareció el Gato Pérez (que sofisticó las letras) y ahora no lo conoce ni el tato, ¿y qué?, también forma parte de mi BSO. Pero, ¿sabes qué?, aunque tampoco me gustara especialmente Peret, ni su música machacante en lo comercial, siempre lo asocio a esos momentos familiares que tú comentas: mi padre era catalán y mi madre es andaluza… todavía, esa mezcla mestiza y charnega explosionaba cuando este tío sonaba en el patio de vecinos, en la puta tele, en la paella del campo, en el bar de la esquina o donde fuera (familia obrera la mía, antes, ahora… y siempre), y era entonces cuando ellos, mis padres, se miraban, sonreían, se besaban delante de todo el mundo e incluso se arrancaban con unos pasitos de danza de buen rollo festivo... entonces, ¡yo también quiero una rumbita de Peret! Me quedo con eso, amigo, la BSO de una persona a veces viene impuesta por la nostalgia del pasado, por los recuerdos vividos, por todos aquellos tiempos que nos hicieron las personas que somos ahora mismo, en el día de hoy… en esta misma hora tomando una latita de cerveza, piensa que el recuerdo que dejes en la gente que te rodea sonara a Dylan, a Waits, a Lennon… y quizás no les acabe de gustar del todo, pero te aseguro que lo sabrán respetar en su justa medida cuando lo rememoren…

      Un abrazo y gracias por el ‘quejío nostálgico’, un gran tema ese que expones… claro que sí.-

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