viernes, 25 de julio de 2014

Tinto de verano


Abdel-Kader Zaaf era un ciclista argelino que pasó a los anales de esa maravillosa historieta deportiva que es el Tour de France cuando en la edición de 1950 estuvo a punto de convertirse en el primer africano en ganar una etapa. Quedaban algo menos de 30 km. para la meta y el tío marchaba escapado en solitario con una ventaja considerable sobre el resto del pelotón en un día de calor extremo, cuando por lo visto unos aficionados le ofrecieron un bidón de refresco que contenía en su interior uno de los mejores vinitos que podían encontrarse en el mercado vinícola de aquellos años, que sé yo, la bodega en cuestión nunca trascendió porque no existían los antidoppings, pero pongamos un Beaujolais cosecha del 48 ligeramente fresquito o algo así. La cosa es que el caldo hizo tal efecto en el organismo del norteafricano que no se le ocurrió otra cosa que parar la bici, recostarse en un árbol, y echarse una siestecita de la que ya despertó demasiado tarde, con el fuera de control en su expediente de carrera, siendo eliminado al sobrepasar el tiempo reglamentario de llegada a meta, a la que por lo visto llegó dando bandazos y seseando con la bici. Parece ser que lo trasladaron al Hospital de Nimes, lugar donde acabó aquella etílica etapa para él, lo curioso del caso es que escapó a la mañana siguiente tras recuperarse de la mona y se presentó en la línea de salida… pero no le dejaron tomar otra pedalada más.
El Tour y sus putas leyendas. Salvo incidencia mayor, que nunca se sabe, Vincenzo Nibali traspasará la última raya de gloria en París y conquistará muy merecidamente esta edición de 2014. Felicidades.-

Foto: Zaaf, con el pestazo a vinacho, auxiliado por los miembros de su equipo.

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