martes, 17 de junio de 2014

Una investigación filosófica - Philip Kerr


TV or not TV

Cuando uno topa con una novela de estas características, guiándose tan sólo de su enfermiza intuición y desconociendo todo lo referente a su autor más allá de un nombre asociado a un recuerdo de hace unos años cuando tomando una pinta de guinness en un pub de Edimburgo pude apreciar una fotografía enmarcada en blanco y negro tras la barra en la que se parapetaba la inasequible camarera pelirroja -cerca de los recambios de las plumillas para los dardos, al abrigo de los buenos caldos escoceses- cuyo pié rezaba: Philip Kerr – Writer – Edinburgh (1956); puede que el tipo naciera cerca de allí y hasta es posible que hubiera ingerido algún que otro zumo de cebada ocupando la misma banqueta en la que en ese momento me sentaba yo, recuerdo que pensé, podría someterme a una sesión de hipnosis y recordar que  en su mirada profunda, su pose serena, creí discernir la estela que deja el poso del talento por descubrir: algún día leeré algo tuyo, amigo. Cuando uno paga la deuda prometida a su lejana memoria, se siente mejor consigo mismo, descansa, y es justo entonces cuando aprecia en toda su vasta extensión la aventura de aprender leyendo a quién has descubierto de cualquier manera… viajando, perdiendo países en este caso, ganando grandes momentos de buena literatura.

Una novela negra de impecable construcción narrativa, tan rica en matices concernientes al ser humano como fascinante es el retrato que hace de la moderna sociedad en la que transcurre, a la que, por cierto, también le sentaría de maravilla la etiqueta de ciencia ficción (aquí es importante resaltar que la obra se publicó en 1992 pero se localiza en el Londres de 2013: atentos, entre otras cosas, a la confederación europea existente en el plano político, el impresionante programa Lombroso para NVM-Negativos –no os asustéis por las siglas que es muy fácil de entender-, o la invención del coma punitivo de ese futuro mañana como castigo sustitutivo de las cárceles de ayer y de hoy)… pero también podría leerse como un tratado filosófico llevado al extremo de la ‘psicopatía delirante’ firmado por cualquiera de los grandes pensadores o filósofos de la Historia de la humanidad que se hubiera atrevido a crear una ficción literaria de alto voltaje y bajas pasiones con sus propios semejantes. Soberbia recreación de personajes, todos ellos desde los principales a los secundarios, con mención especial para la inspectora jefe de homicidios Jake Jakowicz (narrada en 3ª persona de forma muy pero que muy singular) y un sujeto al que vamos a llamar de momento Ludwig Wittgenstein (que se dirige al lector en 1ª persona para que así sintamos su envolvente aliento de cerca, muy de cerca), el asombroso retrato que Kerr consigue componer de ambas personalidades, tan lejos tan cerca, así como el clímax de su inevitable encuentro, me ha parecido antológico; sin duda hará las delicias de los amantes de este género en particular. Y además, como bono argumental, encontraremos el regalito sorpresa, rollo Guest Stars, que supone toparnos con otros personajes como Shakespeare, Dickens, Sócrates, Byron o Darwin, entre otros, pululando por las calles de ese futuro, ahora rabiosamente actual, Londres 2013. ¿Cómo es posible embarcarse en este viaje en el tiempo?, Kerr tiene la respuesta.

Cuando uno avanza a través de las páginas que componen el sumarísimo dossier de esta investigación filosófica, casi 400 sumamente entretenidas, y poco a poco se va acercando al desenlace de una epopeya con semejantes connotaciones adictivas, tan bien escrita insisto una vez más, reza para que el tipo del cuadro de la barra del pub escocés sea capaz de cerrar la cuadratura de su círculo vicioso con un final digno de todo su trabajo precedente: Kerr consigue dar en la diana de los cierres inolvidables y si no te lo crees, ponte en su línea de tiro… y revienta su pluma. Suena la campana, ya no hay más rondas, quizá la última si andas cerca del grifo negro de espuma blanca y eres capaz de fundirte con los colores de la fotografía. Afuera, espera la noche… y esa lluvia intermitente que no cesa jamás. Muy Recomendable.-

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