dijous, 16 de maig de 2013

Xerinola


Los macarras de la moral representantes del cuarto poder, ese periodismo de caspa y pandereta, que pone el grito en el cielo en sus programas de TV, tertulias radiofónicas y prensa escrita por la, para ellos vergonzosa, celebración el pasado lunes del 22º título de Liga del Barça por las calles de esta ciudad antaño prodigiosa en su latido colectivo. Que si los jugadores dieron un mal ejemplo para los niños, que si hubo exceso de alcohol en la plataforma del autobús de los campeones, que si Puyol acabó medio desnudo y descalzo lanzando los calcetines sudados al populacho, que si no les hizo gracia que los gayumbos de Piqué acabaran en el Paseo consumista de Grácia…
Miren ustedes, la cosa es que la gente joven ya sabe que beber y fumar es muy malo para la salud (pero también saben que lamentablemente en esta puta vida hay personas que nunca tuvieron esos hábitos, Tito Vilanova y Éric Abidal mismamente, y que con muy poca justicia poética, vendrá la parca a buscarlas antes de tiempo); también saben que una celebración (sea boda, bautizo, comunión o cualquier acontecimiento digno de ser recordado) sirve para darle rienda suelta a la euforia contenida de la gente, y que pasárselo bien durante lo que dura ese breve instante que llamamos alegría, y que cada día que pasa añoramos más y más, debería ser un derecho universal del ser humano.
¿Cómo se puede ser tan hipócrita?, les preguntaría yo a estos periodistas de tres al cuarto que pretenden adoctrinar a la masa aborregada en estos coléricos tiempos de crisis ¡de valores! Ellos que no son otra cosa que títeres manipulados por este sistema denostado. Dejemos de una puta vez de escuchar sus letanías de letargo, de comprar sus papeles mojados de agua bendita e inventemos, entre todos, una nueva forma de comunicar. ¡Y celebrémosla cuando corresponda!, con un poquito de rock and rollo mecanografiado y un muchito de sentido común. A este paso, el año que viene obligarán a los jugadores a vestir de etiqueta, a llevar el rosario de la primera comunión y permanecer sentados con el cinturón puesto como si viajaran en el Bus Turístico. ¿Quieren ustedes una idea retrógrada?: Se le sustituye al capitán del equipo la Estrella Dorada de sheriff alcohólico por un ChupaChup light cuatribarrado con sabor a plátano y fresa, y se acaba la rúa en Montserrat con un par de buenos millones de devotos siguiendo la comitiva y haciendo voto de santidad hacia sus buenas costumbres.
¡Hey, teachers de la decencia, leave the kids que crezcan alone!