divendres, 13 d’agost de 2010

· Explotar por vergüenza ·


Esta mujer es Sakineh Mohamadi Ashtiani, ciudadana iraní de la minoría azarí, habla un dialecto turco y apenas entiende el persa, tiene 43 años y es madre de dos hijos. Esta condenada a una muerte inminente por lapidación, ¿cuánto tiempo le queda?, ¿horas, días?, quizá semanas... su delito: adulterio.
Hoy nos llega una última hora de este caso, parece ser que en una entrevista difundida por la televisión estatal, Sakineh ha confesado su complicidad en el asesinato de su marido con lo que su ejecución puede ser inminente y hasta puede que mañana, quizás la semana que viene, despertemos con el asco de volver a ver su rostro en la portada de todos los diarios internacionales con la solución final de su calvario, vamos a llamarlo así, su muerte en directo. Lo que realmente necesita esta mujer, más allá del respaldo político de turno es simplemente ayuda humanitaria. Aún así me niego a creer que lo lleven hasta el final, iluso de mí, pero tiempo al tiempo...
Nadie parece hacer caso al clamor sordo de uno de sus abogados, que afirma que esa declaración ha sido obtenida mediante TORTURA! durante su última confesión. Créanme ustedes si les digo que yo si que me lo creo, valga la penosa redundancia…
El código penal iraní estipula que la aplicación de esta pena, penita, pena, llamada lapidación, parece ser que no tuvieron suficiente con la primera instancia que la condenó a sufrir 99 latigazos por una infidelidad, debe hacerse de la siguiente manera: “Enterrando a la persona sentenciada hasta el pecho, y arrojándole hasta su muerte piedras que no sean tan grandes como para matarle de forma instantánea, ni tan pequeñas que no le causen daño”.
Me asquea lo indecible compartir condición humana, además de planeta Tierra, con gentuza de distinto pelaje, pero creo que estos que ejecutaran esta horrible acción, si nada ni nadie lo evita, se llevan la palma. El que este podrido de pecado mental que tire la primera piedra.-