dimecres, 21 d’abril de 2010

Del tiempo y del olvido

Al recordar estas palabras desde la grandeza que desprende la palabra POESIA, y con todo el respeto que pueda infundirme hablar de ello en público, a nivel aficionado, voy a poner esto porque siempre he admirado a los poetas comprometidos con lo que transmiten, los que me erizan la piel, traspasan la carne y hacen que reflexione sobre el verdadero significado de las palabras cuando tocan mi fibra más sensible, allá donde se esconden las emociones… esas que tanto, y de tanto en tanto, nos cuesta mostrar, nos hacen dichosos de existir.
Julia fue la madre que se fue y después la hija que vino en el trayecto vital de la existencia de Goytisolo, que duró lo que el quiso, quizás un instante o puede que una eternidad, el delicado sonido del verbo trascender…
Mucha gente ha musicado la inmensidad de este pequeño mar de estrofas, Paco Ibáñez en la sabia memoria popular y colectiva, pero personalmente me encanta esta versión donde la presunta dureza del rock se funde con la suavidad de la melodía en una orgía de sensaciones, donde la voz de Yosi Domínguez se quiebra varias veces en un lamento de rabia incontenible, más que por el orgasmo que la alquimia escénica produce por comprobar in situ como la gente del pueblo conoce, asimila, hace suyo, el mensaje de la canción. A mí me hubiera pasado lo mismo…