dimecres, 10 de març de 2010

Flores en la niebla

Como traducción literal de una de las más celebres canciones de mis adorados Pink Floyd, el título de esta novela ya me hizo detenerme en ella mientras emergía de una de esas pilas de novedades donde los jóvenes escritores pugnan por salir adelante con lo que les gusta hacer, es decir contar historias, del autor me sonaba vagamente el rostro, lo demás quizás lo hizo el leer su argumento en la contraportada, una novela de amor y misterio a caballo entre Barcelona (principio y fin) y París (núcleo de la acción), un paseo fantástico por la ciudad de la oscura luz invernal para regresar convertido en un hombre nuevo, siempre nos quedará aquella sensación de haber paseado por sus barrios cargados de encanto, y de las líneas escritas con tinta de mágica originalidad, antes de regresar a los prodigios adormecidos en el tiempo modernista donde algunos echamos raíces costumbristas.
Estamos en algún día postrero de diciembre previo a la tormenta navideña que nos toca soportar cualquier año, Daniel acaba de cumplir 30 años y en la fiestuki que se monta es su honor, además de los consabidos regalos (Cuánto dice un presente de la persona que lo entrega!!!) sin personalidad, al mozo le espera una desagradable sorpresa cuando su prometida le comunica que no van a casarse a pesar de tener fecha de boda, cosas que pasan amigo, en ese mismo momento comienza la peripecia vital del protagonista cuando solo en casa, cuando todos han marchado: amigos de postal, familiares de postín, e incluso la prometida y etérea Desireé que huye a refugiarse en los brazos de su sustituto…
Mientras recoge el desaguisado postfarra apurando las colillas de los ceniceros y dando pasaporte estomacal a los culos de las botellas que aún se mantienen medio llenas, nuestro prota abre un paquetito cuadrado que contiene uno de los regalos que han quedado desperdigados por la sala, no tiene remite, ¿para qué?, solo se trata de un triste CD, Eva Winter sale en la portada del disco, no le suena de nada pero le da cobijo en el reproductor, play… a partir de aquí se van desgranando una serie de pequeñas canciones recitadas por una voz cálida y sensual cuyo contenido argumental empieza a fascinar a Daniel, sencillamente alguien le ha robado el copyright a su existencia ya que todo lo que escupen los altavoces es la puta historia de su vida…
¿Puedes ponerte en situación?, cosas íntimas que tu solo sabes y que tu solo has experimentado, secretos mentales y personales: lugares, personas, sueños, todo encerrado en la profundidad de las letras que interpreta la cantante. Alguien desconocido está hablando de ti, basando un disco en la historia de tu vida, corte tras corte se desgranan las canciones y afloran los recuerdos, escucha el disco una y otra vez dejándose envolver por sus notas, simplemente no lo puede creer…
Enciende su ordenador portátil, Google, Eva Winter, cantante canadiense de raíces españolas que canta en castellano, estilo jazz-folk, acaba de lanzar su primer disco al mercado con discreto éxito en Norteamérica, afincada en París para dar a conocer su música en Europa, próximos conciertos en pequeñas salas de la capital francesa…
Antes de caer rendido en el sofá entre tanta mugre, llama a una compañía aérea y reserva un vuelo a París, también a una compi del curro: se larga unos días a desconectar, nada ni nadie le va a privar de intentar conocer a esa chica que susurra tras los altavoces, le atrae la casualidad y le fascina saber en que diablos se inspiró para escribir esas letras que hablan de “EL”, prepara la maleta y pulsa replay… zzzzzz
Doy mi palabra de honor que te va a hacer quedar bien, por ejemplo como regalo de cumpleaños para cualquier persona a la que quieras DE VERDAD. Y si alguien lo lee que se pase por aquí, ¿vale?, tantos matices con-tiene entre líneas que me resulta imposible explicarlos en una breve reseña. Monta en el avión con Daniel y descubrirás una lectura altamente recomendable. Bon Voyage.-

*Este no es el video original, sino un trabajo de fin de proyecto de un estudiante de cine desconocido, pero como me gusta apoyar a la gente joven que empuja con fuerza, como el propio Miralles, les cedo el espacio encantado...