dissabte, 14 de novembre de 2009

El primo austriaco de Juan Tamariz

Esta es una de esas películas que por un motivo u otro se me escaparon en su momento, no se puede ver todo lo que uno desea en la pantalla grande, a no ser que pactes con el genio de la lámpara, y en el improbable caso de que lo hagas solo te dejara ver tres cosas del mogollón que se estrena mensualmente. Así que como suelo retener los títulos que dejo aparcados, y aprovechando que ayer estaba relajado apurando las vacaciones antes de volver el próximo martes al tajo, la pude ver en la tele, en TV3 concretamente, que dedica la noche de los viernes a emitir pelis contemporáneas de interés general con solo un corte publicitario superada la hora de metraje, arghh! Esto es nuevo, antes no metían ni ese tajo, ya que el ciclo se llamaba “Cinema sin interrrupcions”, ahora lo han rebautizado como “La gran película de divendres”, que poca imaginación, eso sí, respetan el momento de aplicarlo en un cambio de escena intrascendente; una meadita…
Neil Burger es el director de la función, creo que no lo conocía, me parece un trabajo entretenido sin más, con unos decentes efectos especiales (las mariposas elevando el pañuelo de la dama del patio de butacas), con algunos agujeros importantes en el fondo del sombrero del prestidigitado guión que firma el mismo, y una interpretación del rico personaje bombón del mago Eisenheim bastante discreta por parte de Edward Norton (a mi me encanta este actor, con lo cual estoy obligado a pedirle más ya que parece pasearse por el escenario como por encargo, aunque el tercio final lo salva de una debacle interpretativa que podía haber sido considerable); su partenaire en la trillada historia de chico conoce chica en la infancia – se prometen amor eterno – y se reencuentran en el futuro – es Jessica Biel, superándolo, a pesar de disponer de bastantes menos minutos, en un papel que rechazó en su momento Liv Tyler.

La magia que irradia el propio cine como arte nos reserva un final de esos con truco, como no podía ser de otra manera con este argumento, tonto Krust!, francamente una buena resolución a la manera… hitchcockiana, diría yo.
Me gusta consultar la página de Film-Afinitty para ver la opinión del espectador sobre las películas que voy a comentar, manías, en este caso me sorprende que la media en la votación la tengan en 7.1, un notable vaya, mi voto sobre diez sería un 5 justito.
Lo mejor en mi opinión, la preciosa recreación de Viena principios S.XX, la envolvente música que compone Philip Glass, y los inmensos secundarios que dan vida al príncipe Leopold (Rufus Sewell) y al inspector de policía Uhl (Paul Giamatti), que sostienen en perfecto equilibrio la funambulista sesión.