dilluns, 30 de novembre de 2009

Agüachirri xenofobo

Me dio tanta rabia en su momento que “Brokeback mountain” no ganara el Oscar a la mejor peli en el 2005 en detrimento de esta ensaladilla de vidas cruzadas, que además está muy mal aliñada; que ahora me alegro de haberme ahorrado unos euritos y haberla visto una tarde como hoy en DVD, como complemento de día perruno de descanso. Me jode tanto cuando veo algo malo en el cine, que mejor no cruzarse en mi camino a la salida, uff… ahora me ha venido a la memoria aquel día en que me entró una reportera subnormal de Antena 3 con el micro en la mano, preguntándome que me había parecido “El rey León”, le digo que no me apetece salir en la tele y la muy guarrilla me insiste poniéndome la alcachofa en la boca: Arghhhhh!, que muerdo...
Mejor película, guión y montaje que se llevó esta tomadura de pelo, menudo botín para tan poca calidad, el tema de las historias cruzadas entre los personajes es un calco malo de las pelis de Iñarritu, la coral de actores que se pasean por la pantalla intentando salvar su parte como pueden en un casting de campanillas, pués todos espantosos salvo Don Cheadle y Tandie Newton en mi opinión, y quizás el poli que interpreta Matt Dillon de manera tan convincente, aunque con menos presencia en la trama de la que requería su personaje. Y poco más que salvar de la quema, quizás la BSO que firma Mark Isham, un interesante compositor me parece este tipo.

Decir que el argumento pretende analizar la psicosis mental del pueblo norteamericano tras los atentados del 11-S, a la vez que hace un juicio, sumarísamente light, sobre los problemas raciales que se vivieron en Los Ángeles a principios de siglo XXI, ¿lo de las torres fue el 2001, no?; como pasa el tiempo… ya ni nos acordamos de lo que intentaba hacer con el mundo el pequeño Bush, la pena es que lo que pudo ser una buena película; si hubiera metido a fondo el dedo en la llaga de los temas que toca, patético el personaje del iraní y su familia feliz incrustados con calzador en el país de las oportunidades, se queda en un intento mediocre y atolondrado de intentar aleccionar a los mortales con el mensaje subliminal que entonces proclamaba el presidente Arbushto. Mejor el “Crash” de Cronenberg (1996), nada que ver con esta, que hasta el título tuvieron que copiar Paul Haggis y su equipo.
En fin, supongo que un crash, choque, colisión, o como lo quieras llamar, lo tiene cualquiera.-