dilluns, 10 d’agost de 2009

El sello de la muerte

No deja de sorprenderme que en un mundo tan profesionalizado como el del fútbol sucedan estas cosas, y me vienen a la cabeza preguntas sin respuesta: ¿Cómo es posible que la caprichosa parca siegue vidas tan exultantemente jóvenes?, ¿Cómo es posible que los rigurosísimos controles médicos que pasan todos los jugadores al inicio de cada curso de un modo exhaustivo y durante la temporada de un modo regular no detecten estos problemas de salud en una persona?, rodeados de profesionales médicos, y de todo tipo, desde que empiezan a brillar como futuras estrellas en ciernes, siguiendo dietas sanas y equilibradas, viviendo el deporte en su esencia más pura con ese instinto de superación que les hace intentar ser cada día mejores en su trabajo…
Dani Jarque tenía 26 años y se encontraba en el mejor momento de su carrera deportiva, toda una vida dedicada a defender los colores del Espanyol, desde las categorías inferiores (una de las mejores canteras del fútbol europeo) hasta el primer equipo, donde este año iba a estrenar capitanía en representación de todos sus compañeros, con el reto de inaugurar el nuevo estadio de Cornellà, muy cerquita de Sant Boi donde nació, e intentar que los periquitos volaran más alto que nunca, un equipo modesto y sufridor que esta visto que nunca puede tener dos alegrías seguidas, si la semana pasada inauguraban su nuevo estadio en una preciosa fiesta de bienvenida, donde Dani estrenó brazalete y nueva casa en su último partido ante su parroquia barriendo al todopoderoso Liverpool por 3-0, justo una semana después el sueño se tiñe de negro y la modélica construcción se ha convertido en un inmenso velatorio, especialmente la puerta 21 dorsal de Dani, donde se han concentrado todas las muestras de dolor, impresionante la llegada en autocar de toda la plantilla que se encontraba de gira de pretemporada en Italia, donde la fatalidad se desplazó también para llevarse a Dani, a las instalaciones, o esos seguidores anónimos que pasan toda la noche llorando a su ídolo, en fin, no quiero hacer apología de sensacionalismo barato, pero si conocéis la historia de sus últimos instantes tumbado en la cama extraña de un hotel de concentración, hablando con su chica embarazada de 8 meses, ya os podéis hacer una idea de la macabra escena…
Todo este tipo de noticias en que la fatalidad del destino se ceba en chavales y chavalas tan jóvenes, con toda la puta vida por delante para disfrutarla que es de lo que se trata, me suelen afectar mucho, sean famosos o no, cuando el décimo de lotería acabado en 13 le toca a alguien conocido parece que todo se magnifica, pero el dolor es el mismo cuando las personas que se van son anónimos aprendices de este macabro juego que es la vida, supongo que solo nos queda resignarnos y seguir adelante guardando en la memoria, si hemos compartido con ellos esta aventura vital, lo mejor de cada uno de ellos e intentar seguir adelante driblando a la fatalidad y escapando por velocidad del afilado corte de su guadaña.
Solo quiero decir, que ahora que quieren bautizar con un nombre el nuevo estadio, y están a la espera de que los grandes buitres que revolotean sobre el circo del fútbol suelten sus talonarios y pujen para sellar con el impersonal y frío nombre de sus empresas (Ono Estadi en Mallorca, Allianz Arena en Munich, ejemplos recientes…) el futuro del club; sería un detalle muy bonito dar el nombre de Dani Jarque al nuevo campo, que siempre será para eventos deportivos en detrimento de transacciones económicas, apuesta por el sentimiento en detrimento del tormento.
Un abrazo muy fuerte a toda su gente, amigos incluidos, y a toda la familia perica en general. Hasta siempre, Dani.-


"La muerte de los jóvenes es un naufragio, la de los viejos es una arribo a puerto" - Plutarco