lunes, 29 de junio de 2009

Y. (léase Y punto)

Después de “Pafuera telarañas”, se retiró de la vida pública. ¿Dónde se metió?No me retiré. Enseguida me fui a rodar una película con Julio Medem y, si, después puse tierra por medio con todo para descansar, para desconectar.
¿Se le hizo necesario romper amarras y apartarse del mundanal ruido?No, simplemente estaba aburrida de hacer siempre lo mismo. No me gusta aburrirme. Quería estar conmigo misma, viajar, estar sola, tranquila, aparcar un poco todo lo que había hecho y vivir como una salvaje, que es como me gusta vivir.
¿Adonde se fue?
Por ahí, siempre sola, buscando espacios naturales todo el rato. Me perdí. Pero también encontré a gente maravillosa por el camino, gente que valía la pena conocer y con la que poder hablar. Pero, básicamente, quería estar sola.¿Quizá también andaba en busca de cierto anonimato?Sí, estar donde nadie me conociera, donde no hubiera ni un solo ojo que me increpara, que me dijera nada de nada. Hay ojos de puta madre, pero hay también hay ojos que increpan. Hay ojos amables y ojos que no lo son. También estuve en lugares concurridos, pero como la gente no se esperaba que estuviera ahí, pues no me reconocía. Aunque a veces los tatuajes me delataban.¿Tan necesario era poner barreras a su alrededor?Sí, rotundamente sí. Por mi bien personal y mi bien mental. Cuando estás mal en el plano mental, cuando tienes la mente delicada, el cuerpo también se resiente. Era necesario por mi propia integridad.

¿Qué lección sacó de todo eso?Uyyy, muchas lecciones. Básicamente hice muchos ejercicios de autocontrol, desarrollé un autocontrol muy grande. Antes lo interiorizaba, lo transformaba todo, y ahora lo veo con muchísimo humor, aprendí a torear, ahora me río más, sí, y de mí la primera. Sobretodo de mí, los demás me dan igual.
Fuente: DOMINICAL - El Periódico de Catalunya



domingo, 28 de junio de 2009

Una noche en la Opera

Gran Teatre del Liceu, lleno hasta la bandera. 21.00 horas. Apaguen los móviles, la función va a empezar. No Smoking. No Drinking, No Photos (esta nos la saltamos, que los plebeyos respetuosos con las normas en casa ajena que asaltamos el templo operístico, ya tenemos cámaras digitales y hay que inmortalizar el-los instantes que la noche promete ofrecer), mejor así, los cinco sentidos puestos en el escenario y en la mágica atmosfera que se respira alrededor, personal variopinto en una media de 30-45 años, con algunas excepciones por encima o por debajo de esta franja realmente curiosas, por lo incipientes en degustar los placeres de la genialidad o por lo retardados en digerir, relamiendo el poso de la experiencia, el elixir de los dioses. A Bunbury o se le odia o se le adora, no tiene término medio, de mediocres ya está el mercado lleno. Ocupen su localidad.
Se apagan las luces, se encienden las video-pantallas y aparece la imagen de Farrah Fawcett enfundada en su mítico bañador rojo mientras suena la banda sonora de los episodios de “Charlie´s Angels” y sale la banda al escenario, minuto de condolencia y primera ovación de la noche, Enrique (que tiene mi edad, y supongo que también tuvo posters del ángel en su habitación, aplaude con todos), después ni una sola mención al vecino de tumba, rey del pop-eye espinático mediático para unos cuantos, ignorado, denostado, por alguien que sabe lo que es realmente currarse el escenario.
De lo que ocurrió después en esas dos horas y media que duró el concierto, necesitaría rebuscar en el diccionario de adjetivos elogiosos para encontrar alguno que se ajustara a lo que realmente sucedió anoche, toda una lección de profesionalidad de la banda en general y de Bunbury en particular, derrochando entrega y agradecimiento por los cuatro costados, en un concierto que a la espera de leer lo que dicen los entendidos en la crítica musical, yo me atrevo a calificar de irrepetible.

Desde que picamos en “El anzuelo” que abrió la velada hasta que nos dejamos por completo las agallas con “Y al final” que la cerró, todo el personal desgañitándose por intentar seguir el extenso repertorio, incluidos los 3 bises con 7 canciones más de regalo, que nos regaló el camaleón. Con un tesoro en forma de lista cada vez más rebosante de joyas musicales es difícil complacer a todo el mundo, me considero afortunado porqué tocaron casi todas mis preferidas, lo curioso fue comprobar como sonaban las improvisaciones de algunos clásicos como “Lady blue”, “No me llames cariño”, “Canto (el mismo dolor)”, “Que tengas suertecita”, “Infinito” o “Sácame de aquí”, con una banda prácticamente nueva con respecto al Freak Show por ejemplo, asombrosamente genial, con una acústica en el recinto que rozaba lo mágico acompasada por un derroche de voz y puesta en escena monstruoso, francamente increíble.

Así, la liturgia del momento hizo que una legión de exaltados intentara acceder al escenario, provocados por el maestro todo hay que decirlo, que amenazaba con tirarse de bruces al público, una vez se había cascado la botella de caldo escocés que descorchó tras la presentación y apuró a morro el último trago antes de afrontar el final de un concierto mítico. Tengo entendido que no se autorizó la entrada de cámaras al recinto (El Liceu es propiedad de los socios pudientes del mundo de la opera barcelonesa, a los que Bunbury dedicó un encendido, cuidado que se quema por tercera vez, discurso de reivindicación al Rock & Roll), pero confío en que alguna grabación clandestina se haya colado y puedan disfrutarla los que no tuvieron el privilegio de asistir a esta bacanal. Memorable.-


TEATRE LICEU - BARCELONA - 27/06/09
Enrique Bunbury
voz, guitarra acústica, hammond, stylophone, harmónica y coros
Álvaro Suite
(Suite, Bunbury & Vegas) guitarras y mandolina
Jordi Mena
(Escalones, Big Mama, Sau, Jarabe de Palo…)guitarras, dobro, lap steele, banjo y mandolina
Robert Castellanos
(Carrots, Suite)bajo
Jorge "Rebe" Rebenaque
(Los Rebeldes, Jarabe de Palo, Bunbury & Vegas)hammond, piano y acorderón
Ramón Gacías
(El Huracán Ambulante, Bunbury & Vegas)batería y percusión


* Fotos - Krust ( Se hizo lo que se pudo...)

sábado, 27 de junio de 2009

Volando voy, volando vengo

Pues vamos a abrir una sección nueva dedicada a los frikis que pasean por la Krust Street, que como zona de paso y después de la apertura de diversos establecimientos como la Filmoteca, el Night Club, o la Biblioteca Municipal para regocijo de sus paseantes cada vez más numerosos, que son los verdaderos constructores de esta calle haciendo evolucionar la página adoquín a adoquín con sus aportaciones; es un inmenso escaparate de gentes de todas las tendencias y formas de ser, porque por aquí lo que prima es que cada uno vaya a su bola, con la libertad en su forma de manifestarse por bandera, ya sea estética, ideológica o en cualquiera de sus múltiples formas de expresión…
Lo que decía, aquí tenemos a Jimmy Morcillo, por ponerle un nombre al personaje, posando orgulloso para la cámara del propietario de la tienda de fotografía (Krust Street, 168, Local A) con su traje de Superman comprado en los chinos por 3.95 €, pedazo ganga amigo aunque los uniformes que lucían los colores originales de Clark Kent se han agotao y eran un poco más caros, bueno pa ti mejor ¿no?; ya sabéis, en la diferencia está el gusto. Por el peinao a lo James Brown que le ha hecho la dominicana de la esquina le han clavao 12 euricos, joder tío para que luego digan que solo las mozas se gastan la pasta en la pelu y además en oferta por el mismo importe el retoque del mostachillo con lustre finillo y el pecho semidepilao. Con todo esto y esos pedazo dientes Ronaldinho para morder a las nenas ya está vestido para matar, aunque tengo mis dudas sobre las preferencias sexuales del tipo, así que tendré que pegar el culo a la pared si me cruzo con el, por si acaso...

Para contactar con Jimmy Morcillo, dar un paseíto y tomar un helado de kriptonita o un carajillo. Tel. 658.63.36.49

jueves, 25 de junio de 2009

Farrah Fawcett (1947-2009)

Icono de la cultura pop de los 70, de la que todos los niños de entonces teníamos un poster en la habitación, con esa melena de leona estilizada rubia que marco estilo en la mujer de entonces. Esta es la imagen que me viene a la memoria cada vez que te recuerdo, la de Jill Munroe en "Los Angeles de Charlie", esa serie tan kitsch de mi despertar a la juventud, nada que ver con el infumable producto cinematográfico que rodaron tres decadas después; paso de poner esa otra fotografía tan conocida, y tan productiva para el que la hizo, con el biquini rojo y la sonrisa forzada o los desnudos que los buitres del Playboy te hicieron para saciar nuestras asquerosas mentes calenturientas.
No nos engañemos Farrah, nunca fuiste una buena actriz, pero algo en tu mirada hacía que cayeras bien a hombres y mujeres, quédate con eso, y con el recuerdo que dejarás en la memoria de muchas personas que no nos sonrojaremos por haberte soñado, nada que ver con esos otros que comprarán las revistillas de famosetes en busca de las migajas de tu despedida. Ese es el verdadero cáncer, el que extiende su lacra por los kioskos, como un reguero de pólvora, el de la incultura.
Perdona esta necrológica, no quería hacer leña del angel caído, todo lo contrario, acabo de ver la noticia en la misma caja tonta que te encumbró y me ha dolido enterarme, que lo sepas. Si te encuentras de camino al paraíso a David "Kung-Fu" Carradine, dale un abrazo de mi parte, le vamos a poner un crespón negro a la puta televisión, por las series míticas. Joder! Hasta lueguito.-

Strike

Vale gente, os pongo en situación para los que no hayáis visto esta excelente peli de los Coen, cuando aún hacían cine de calidad, estamos en la bolera con Jeff Bridges, alias el Nota, Steve Buscemi, ese tipo extraño que siempre se infiltra en todo grupete, y John Goodman, veterano del Vietnam que de bueno tiene el apellido (algo es algo); como no tienen nada mejor que hacer, joder con la crisis y la tasa de paro, ¿trabajar yo?, anda ya... se apuntan a una de esas timbas que organizan los yanquis entre ellos para sacarse unos dólares extras, vale el billar, los dardos, el parchís si se tercia, y como no los bolos...
Llevan ya unas cuantas horas en una de esas salas excesivamente iluminadas, donde la cerveza suele calentarse al primer trago, y para fumar canutos tienes que salir a tomar la fresca, hartos de puntuarle el culo a las tías que debutan en la pista de principiantes y de pasar rondas de eliminación y de barra, con los zapatos esos de charolillo que te alquilan para vacilar en la pista y para no resbalar cuando se te vaya la pinza demasiado en el impulso, y que ellos no se ponen, ni yo tampoco las pocas veces que he ido a jugar a los bolos, uno debería vestir como le salga de la naricilla cuando entra en un antro de estos, o de los otros donde se baila, normalmente con unas bambas cómodas, ¿no?
Ya están en semifinales después de eliminar a una serie de pardillos varios, el próximo rival es todo un personaje, posiblemente el último obstaculo antes de agarrar la bolsa con la pasta y salir por patas a comprar un saco de María... de la O, ese Nota haciendo círculos concéntricos con el humo del Mc.Fly...
John Turturro interpreta a Jesus Quintana; vestido para la ocasión, hace su puesta en escena mientras suena el Hotel California de los Eagles versión Los Manolos, y utiliza sus armas psicológicas porque tiene claro que sin duda su próxima partida será una final anticipada.

"El gran Lebowsky" - Joel/Ethan Coen (1998)

lunes, 22 de junio de 2009

Que tengas suertecita



A placer,
puedes tomarte el tiempo necesario
que por mi parte yo estare esperando
el dia en que te decidas a volver
y ser feliz como antes fuimos
Se muy bien
que como yo estaras sufriendo a diario
la soledad de dos amantes que al dejarse
esta luchando cada quien por no encontrarse
Y no es por eso
que haya dejado de quererte un solo dia
estoy contigo aunque estes lejos de mi vida
por tu felicidad
a costa de la mia
Pero si ahora tienes
tan solo la mitad del gran amor
que aun te tengo
puedes jurar que al que te tiene lo bendigo
quiero que seas feliz
aunque no sea conmigo.


Ver video: AQUÍ

Que el huracán Bunbury le pida a su banda de Rock&Roll que se presten a tocar un bolero podría parecer un delirio más de su genial mente bipolar; pero tan solo es una muestra de osadía, un doble (whisky) mortal con pirueta del exquisito trapecista.
Hablar de cobardía en este músico no procede, pues su sola presencia encima de un escenario ya son palabras mayores en el vasto universo musical, su atrevimiento abarca tantos géneros como fibras sensoriales nos toca a quienes admiramos la exquisitez única e inconfundible de su propuesta. Raramente suele tocarla en sus conciertos, dándonos a cambio otras canciones experimentales fuera de su extenso repertorio personal tan sumamente atrevidas como esta, el factor sorpresa siempre es un aliciente que te va a partir el alma cuando menos te lo esperas, seguro que este próximo sábado 27 que voy a verlo otra vez me cogerá desprevenido. El resultado de esta versión grabada durante la gira Flamingos en Madrid, habla por si solo, sencillamente sublime.
La nobleza del hombre (des)enamorado en su máxima expresión: la elegancia del que sabe que se ha acabado, pero no por eso deja de desear lo mejor a quién parte de su lado, para no volver.-

sábado, 20 de junio de 2009

Y deja la puerta abierta al salir

Hola, me llamo Oskar y tengo 12 años, vivo en Blackeberg un suburbio de Estocolmo, mis papas se han separado y yo no entiendo bien porqué, dicen que soy un chico raro, andrógino e introvertido, en el colegio me maltratan mis compañeros, vivo con miedo en un edificio gris de cemento armado, como todos los que me rodean, afuera está nevando, lleva meses así, todo está helado y frío como la hoja del machete que guardo en mi raída chaqueta, algún día brillará el sol y refulgirá el acero. No es sed de venganza, tan solo es instinto de supervivencia.
Desearía tener amigos para jugar, alguien a quien no le importe compartir sus cosas conmigo, pero todos me rechazan, dicen que no soy bueno jugando al fútbol y que leo demasiados libros, no es cierto, solo leo unos pocos y el periódico de casa cuando mamá está trabajando, podría aprender a dar patadas si me dierais una oportunidad.
Anoche mientras meditaba mi confusión, paseando bajo la nieve, se me acercó una chica que se ha mudado hace unos días a vivir al barrio; es muy extraña, seria, siempre está pálida, solo sale por las noches y camina descalza sobre la superficie helada de las calles, ha tapiado los cristales del apartamento que comparte con su padre con cartones y no alcanzo a verla nunca desde mi ventana, se llama Eli y tiene 12 años como yo, lo que sucede es que me dice que hace muchos años que tiene esos 12 años, eso no debería creerlo pero algo en la profundidad de su mirada me dice que no miente; es muy educada y siempre solicita permiso para entrar a mi habitación cuando me visita de madrugada, no consigo entender como puede subir tantos pisos y sostenerse con la punta de los dedos sobre el alféizar congelado de la ventana, pero ahora que somos amigos seguro que algún día me lo explicará…
Tomas Alfredson ha hecho con “Déjame entrar” una película extremadamente sutil tratándose de una cinta de terror, tan entretenida en sus 105 minutos que por momentos me ha parecido una preciosa historia de amor, esa cosa inexplicable e imposible de describir que nos puede sacar de la oscuridad, de cómo estas dos criaturas persiguen con ahínco la liberación de sus almas ante un mundo hostil que los rechaza por ser diferentes. Tocando cada uno de los cinco sentidos del alma, estos dos chicos nos muestran como a veces tan solo hace falta un poco de acercamiento hacia nuestros semejantes para encontrar la felicidad en nuestra frágil realidad.-

viernes, 19 de junio de 2009

Pequeño cabaret ambulante

Una fría noche de noviembre, Walt tiene nueve años y ronda los sitios finos de la ciudad de Saint Louis mendigando unos peniques con los que sobrevivir; merodeando por la entrada de un club de jazz, donde un grupo compuesto por músicos negros ameniza tragos y confidencias entre los todopoderosos de la ciudad; buscavidas infantil al que a falta de caramelos, buenas son las tortas de la vida, las vendedoras de cigarrillos, con esos vestiditos de vicio, miman con bocanadas gratis de nicotina para calentarle los pulmones con genuino veneno americano, mientras busca taxis a los serpenteantes clientes podridos de dólares…
“Al principio pensé que el maestro Yehudi era solo un borracho más, un rico buscador de alcohol que se tambaleaba por la noche vestido con un esmoquin negro y un sombrero de copa de seda. Su acento era extraño, por lo que me figuré que no era de la ciudad, pero eso me tenía absolutamente sin cuidado. Los borrachos dicen cosas estúpidas: - No eres mejor que un animal. Si te quedas donde estás, habrás muerto antes de que acabe el invierno. Si vienes conmigo, te enseñaré a volar; no es una habilidad fácil de aprender, pero si me escuchas y obedeces mis instrucciones, los dos acabaremos siendo millonarios…”.
Cuéntamelo Auster, y deja que yo le explique a quién se digne a leer estas líneas que todo es posible, incluso volar, cuando la necesidad o la voluntad de salir adelante, con la dignidad de la conciencia pura de un niño, transparente como alas de mariposa, te impulsa a levitar sobre los problemas y alzarte sobre las circunstancias, yo y mi yo, yoyó que rueda por la vida y se recoge de vuelta a la acogedora mano que atrapa los sueños, y los echa a volar cuando sopla el viento de la depresión, el mismo que despeina los cabellos del angelito caído en desgracia; ley seca, sed de libertad.
Sigue narrando amigo, haz que siga elevándome unos centímetros del suelo, te leo escondido entre las caras somnolientas del último vagón del primer metro de la mañana, a hurtadillas le robo unos párrafos a la jornada laboral, no puedo dejar de leerte; como a los curritos siempre nos tarda más de la cuenta el segundo plato del menú te despliego sobre la mesa; sopa de letras de primero y dame más pan de ese básico en la dieta medite-literaria; de noche a la luz de una vela que nunca se apaga, te voy a devorar en una semana, libro etéreo, semilla de la creación.
Bienvenidos al prodigioso mundo del circo; señoras y señores pasen y vean la increíble historia de Walt el niño que vuela con las fascinantes alas de la mente, ocupen su localidad y dispóngase a leer por tan solo 8 euros una historia mágica en un mundo real, viajen en el tiempo y acomódense en la silla de montar del mismísimo Buffalo Bill, déjense arrastrar hasta Etiopía y compartan un puñado de sus palomitas con esos atletas desheredados que corren descalzos por la vida… les traeremos de vuelta hasta el corazón del país de las oportunidades, Kansas, y les haremos saber lo que se siente cuando un subnormal tocado con capirote reparte justicia divina entre los más desfavorecidos, por la gracia de dios… piérdanse entre estas extraordinarias páginas y conozcan la sabiduría que imparte el Maestro Yehudi… y mucho más, presenciaran ustedes mujeres barbudas, enanos que crecen en los albores de nuestra carpa circense, fabricación casera, y una extensa lista de personajes que no olvidarán hasta el último de sus días, no dejen pasar la oportunidad, lo pasarán en grande…
Paul Auster, sin duda uno de los mejores escritores contemporáneos, consigue tejer una novela asombrosa, rebosante de talento e imaginación, que te engancha desde las primeras líneas y no te suelta hasta la última página, cuando ya estás preparado para dar un pasito al vacío, abandonar el acogedor nido de la juventud, y saltar al espacio infinito que se extiende bajo tus pies. Vuela amig@, vuela.-

jueves, 18 de junio de 2009

When a man hates a woman



Bravo, permiteme aplaudir
por tu forma de herir mis sentimientos
Bravo, te vuelvo a repetir
por tus falsos e infames juramentos
Todo aquello que te di
en nuestra intimidad
tan bello
Quien me iba a decir
que lo habrias de volcar en sufrimiento
Te odio tanto
que yo mismo me espanto de mi forma de odiar
Deseo que despues de que mueras
no haya para ti un lugar
el infierno es un cielo comparado con tu alma
Y que dios me perdone
por desear que ni muerta tengas calma
Te odio tanto
que yo mismo me espanto de mi forma de odiar
Deseo que despues de que mueras
no haya para ti un lugar
el infierno es un cielo comparado con tu alma
Y que dios me perdone
por desear que ni muerta tengas calma
Bravo permiteme aplaudir
por tu forma de herir mis sentimientos.

Video: AQUÍ

De luto se viste el alma bajo la estrecha mirada del destino juguetón, paraíso perdido en ningún lugar, mujer que mantiene la ventaja de haber asestado la primera puñalada al corazón cómplice del hombre estimado, aniquilado, equivocado, finalmente fulminado; baja los ojos como solo tú sabes hacerlo y álzalos a la lluvia para que limpien tu sucia mirada traidora que envenena recuerdos y futuros días desolados, soles que quemarán mis sueños más amados.
Terrible defecto de la naturaleza putrefacta, raramente perfecta hasta en tu forma de matar, como último estertor de muerte te dejo esta canción.-

miércoles, 17 de junio de 2009

Filmar un libro

Varios días duró la confección de este imprescindible libro especialmente recomendado a todos los amantes de la cultura en cualquiera de sus vertientes, decenas de horas de preguntas y respuestas en una conversación entre un par de genios del celuloide, que se inició un 13 de agosto (cumpleaños del gordo genial) y que se prolongó durante varias jornadas de encuentros en su despacho de los estudios Universal, y donde Truffaut equipado con un micrófono de corbata y acompañado de un colaborador (afortunado el mozo, ingeniero de sonido que grababa toda la conversación), confeccionó una obra extraordinaria, de la que en un arranque de falsa modestia no se consideraba autor, conversaciones ininterrumpidas entre las 9 de la mañana y las 6 de la tarde; ni siquiera durante las comidas, donde conocemos al Hitchcock más humano, tímido y relajado, que nos habla de otros aspectos cotidianos de su vida e ideas personales alejadas del calor de los focos y del show-business que rodea a todo el circo de Hollywood.
Truffaut estructura su trabajo en base a una construcción en formato de entrevista que Alfred acepta, a saber: las circunstancias que rodearon la aparición de cada película, la construcción y elaboración de los excelsos guiones utilizados, los problemas puntuales que surgieron en la puesta en escena de cada trabajo, y la opinión personal del autor sobre el resultado comercial y artístico con respecto a sus ilusiones iniciales depositadas en todos y cada uno de sus proyectos. Se permite la improvisación, claro.
A partir de esta premisa consensuada, el río de la conversación se desdobla en múltiples meandros que nos hacen de esta lectura un magnífico ejercicio de conocimiento integral de muchas cosas relacionadas con el mundo del cine, las letras, la pintura, la música, la vida en su máxima expresión: el arte.
El autor, un enamorado de la lectura, y entrenado como crítico de la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma, consigue llegar a los rincones mas inaccesibles de Hitchcock, desde el anecdótico al divertido, desde el más sincero al autocrítico, y consigue arrancarle momentos realmente antológicos de emotividad y vulnerabilidad… el hombre que ha conseguido filmar el miedo como nadie se nos revela a su vez como el más miedoso de los (in)mortales.
Me resultaría imposible, ni siquiera intentarlo, centrarme en la multitud de sensaciones que uno siente al leer esta joya, es posiblemente uno de los libros a los que le tengo más cariño, quizás porque aúna como ninguno dos de mis grandes pasiones en esta vida, así se conserva el pobre, marcado con señales por todos lados, desde el nervioso trazo impetuoso del adolescente alocado a la línea marcada por el adulto más experimentado en la búsqueda de frases que todavía consiguen emocionarme por su calidad. Vais a experimentar, los que aún no lo hayáis leído o decidáis seguir este humilde consejo, un goce cercano al que debió sentir el propio Hitchcock al dirigir sus grandiosas películas, un completísimo compendio de toda la trayectoria de este Sir, en una edición meticulosamente cuidada, con datos “olvidados” añadidos al final de la obra, una preciosa introducción de Truffaut, y una muy interesante colección de fotografías situadas en su parte central, que ayudan a tomar aire en los momentos necesarios.
Decía Bergman, en una opinión muy personal, que el cine no es inferior a la literatura, yo creo que son disciplinas complementarias, en todo caso Hitchcock estaría encuadrado en el grupo de autores comprometidos e inconformistas que formarían algunos escritores inmortales como Kafka, Dostoievsky o Poe… no en vano ahí tenemos el legado que nos dejó como herencia universal, una enorme cosecha de obras maestras, inmortales como esas novelas que transcienden los tiempos, y que hoy en día siguen descubriendo jóvenes de cualquier edad que se inician en su pasión por todo este mundo de sueños que es el cine, utilizando una hermosa sentencia de Jean Cocteau refiriéndose a Proust: “ Su obra continuaba viviendo como los relojes de pulsera de los soldados muertos”.-

Bienvenidos a un mundo mágico-trágico

En algún sitio leí que Murakami es hijo de un sacerdote budista y una maestra de literatura japonesa, además de haber trabajado en una discográfica y regentar un club de jazz, antes de dedicarse a la escritura , con estos mimbres no es de extrañar que consiga recrear ese universo místico mezclado de modernismo que impregna esta obra, donde vuelve a jugar un papel fundamental la casualidad como concepto de destino del ser humano, realmente subyugante la propuesta de arranque, es de aquellos libros que te atrapan desde la primera página, solo hay que dejarse llevar a través de sus multiples veredas, y por supuesto entrar en el "juego" y dejar volar la imaginación... En esto me recuerda bastante a Paul Auster, es una opinión personal, claro que desde una perspectiva oriental, esa riquísima cultura todavía desconocida por mí y que me resulta fascinante...
Las historias de los dos protagonistas principales me parecen realmente interesantes, tanto el adolescente más fuerte del mundo, ese Kafka Tamura extremadamente rico en matices y tan lleno de inquietudes, como el sexagenario Satoru Nakata y su delirante mundo interior, la convergencia de todos los temas que trata el libro, ese encuentro en Takamatsu entre estas dos almas consiguió provocar en mi exigente cerebelo una explosión de sensaciones dificilmente conseguida por otros autores.... Francamente recomendable el gozo que nos proporciona la riqueza de los personajes secundarios: La señora Saeki, Oshima, Sakura, Hoshino...un pelín desconcertante la utilización de iconos populares: Coronel Sanders, Johnie Walker, que a mi entender restan fuerza al universo onírico del autor.
Me encantó esta frase:"Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos."

martes, 16 de junio de 2009

Retorno al pasado


Galopa un niño desbocado por una oscura avenida de Salónica, presagio de mala suerte, lluvia sucia sobre el asfalto que fuma, tose, y expulsa su esputo oleoso impulsado por las ruedas de los coches estresados del atardecer; corre conejo, cometiste el delito más grave en tiempos de cólera patriótica, se te acusa de ser refugiado albanés, de limpiar parabrisas en los semáforos de esta ciudad helena, troyano contaminado sin permiso municipal. Alguien observa tu presente desde el último de sus días gastados, entregados a las arcas del estado totalitario como prebenda de amor, dinero regalado. Pasado y futuro se cruzan en un incierto presente, delicado y ausente como un osito de peluche en la vitrina desahuciada de la tómbola existencial.
El viejo poeta se quiere despedir desde el olvido de la creación incompleta, tras el perfecto imperfecto de lunas que ya no volverán, menguantes como increíbles promesas del destino traidor, barro en las rodillas marcadas de cicatrices olvidadas, palabras arcanas todavía por rescatar de la memoria universal.
Alexandre, poeta desubicado en el tiempo y en el espacio, es consciente que se le acaba la vida, también sabe que no podrá firmar su testamento, no encuentra inspiración en lo que le rodea, no paga lo suficiente por el latido de un sentimiento, no tiene futuro y ha dejado de creer y de crear en el presente, solo tiene el súbito pasado que se diluye en la memoria, como las improntas de unos pies descalzos en la playa del olvido.
Un autobús nocturno, parada solicitada por el director, un joven sube a compartir el trayecto con otros pasajeros de horas inciertas; viene de una manifestación contra cualquier cosa y porta una bandera roja, sin escudos ni emblemas, apoya la cabeza contra la ventana, y se adormece al compás del traqueteo del vehículo, cadencia del sueño aletargado e insomne de la vieja Europa abotargada en su impotencia patriarcal.
Alexandre recoge a su perro y se despide de su casa, a pie de mar de anticuario, trocito de felicidad compartido con su pasado creador de gloria impresa en libros postreros que le sobrevivirán, paraíso lleno de recuerdos que dejó Anna, la que solo le engañó marchando del marchito existir antes que él, compañera de fatigas cuando la vida exigía cuatro brazos y dos cerebros ante las acometidas del ilusorio carnaval de idealistas podridos de errores irreparables,… allí en un rincón de la memoria compartida encuentra una carta donde ella describe un día a la orilla de la felicidad, con palabras sinceras, sentidas, vividas, inmortales, sublimes en su sencillez sin maquillaje de ocasión, como las palabras que le faltan a la poesía inconclusa de Alexandre.
En esta extraña película de Angelopoulos, tan estremecedoramente sensual, tan rocambolesca en sus metáforas surrealistas, se nos habla de muchas cosas, con un estilo visual a la altura del mejor Bergman aderezado con un exquisito buen gusto por los pequeños detalles, los diálogos solo se desarrollan en tu cerebro, ahí está la estupenda BSO de Eleni Karaindrou que nos ayuda a levantarnos cuando volvemos a tropezar en la eterna piedra filosofal al compás de las mismas notas musicadas por diferentes instrumentos, parábola sobre el proceso de creación del autor comprometido (la exquisita interpretación del poeta existencial que nos ofrece el actor alemán Bruno Gantz), a la vez que nos ayuda a sobrellevar la pesada losa del pasado que todos cargamos en nuestra espalda, mostrándonos que durante los últimos momentos de nuestras miserables existencias, ese tiempo vivido, donde arraigan nuestras raíces como personas, viene a recordarnos lo que fuimos, lo que ya no somos, lo que ya no querremos ser… marionetas de trapo desgastado que representan su diaria función en el teatro de la desidia impostada, donde el frío patio de butacas huele a cloroformo y ya nadie ha venido a aplaudir nuestra última actuación, ni siquiera dios.-

La eternidad y un día - Theodoros Angelopoulos (1998)

Ana o el ardor

Todo principio conduce a un final, en medio un trayecto. Toda historia de amor tiene un punto de partida o llamémoslo planteamiento, una senda a recorrer en compañía o nudo evolutivo y un punto de llegada o desenlace del misterio… y vuelta a empezar.
Un círculo es una superficie geométrica plana donde todos los puntos son equidistantes del centro, ese punto neurálgico que atraviesa el diámetro de nuestra vida cortando en dos semicírculos perfectamente iguales, hombre y mujer, persona y persona, derecho y respeto, tú me quieres y yo te amo, arco de la circunferencia y flechas de cupido, impulso y deseo, tensión y libertad… saetas que vuelan, perdices que dejan de hacerlo, sustento existencial.
Capicúa, palabra proveniente de la lengua catalana, de la expresión “cap i cúa” (cabeza y cola), origen y destino, palíndromos circulares encerrados en el nombre de pila de nuestra pareja de amantes, ANA y OTTO, cap i cúa del deseo voraz, en un guiño metódicamente diseñado por el director, cuyo propio apellido MEDEM gira siguiendo la misma estela del capricho de esta cábala casuística…23432 el gordo de Navidad, vacaciones pagadas en Minessota, el número es al azar pero, ¿y si toca?, sea un pito o una pelota…
Estamos ante la cuarta película de Julio Medem, una auténtica revolución en las salas de arte y ensayo de todo el país, donde el boca-oreja corrió como reguero de pólvora y consiguió mantenerla en cartel durante varios meses en la mayoría de las ciudades que apostaron por ella en competencia con los bodrios habituales made in USA, no parecieron darse por aludidos nuestros queridos miembros de la academia, quienes solo tuvieron a bien otorgarles un par de goyas secundarios, que por otro parte fueron indiscutibles, mejor montaje para Iván Aledo y mejor música original para el prolífico maestro Alberto Iglesias, enmendaron el entuerto toda la serie de galardones internacionales que logró fuera de nuestras fronteras.
Supurando virtuosismo por los cuatro costados, desde la fotografía en tonos azules celestes que dan la sensación de sentir como el frío polar traspasa la pantalla y nos atraviesa la médula recostada placidamente en la butaca hasta la ajustadísima actuación de todos los actores implicados en el proyecto (Ana y Otto en la infancia, en la adolescencia y en la primera juventud, 6 actores dando vida a 2 papeles omnipresentes durante toda la proyección), Medem consigue filmar una obra magnética, atemporal, impregnada de sentimiento y dolor, una historia de amor sin concesiones, de obsesión concéntrica, dos almas encerradas en su propio circulo particular buscando desesperadamente una salida, un punto de encuentro…
Suena la sirena del colegio, acaba un día de clase, ¿os acordáis de cuando erais niños?, Anna y Otto sienten la necesidad de correr, cada uno por su lado, no pueden parar, se miran pero no se tocan, se presienten y desfallecen, huyen del lobo de los adultos, del sistema opresor que les cercena los sueños: 2x2 son 4, 4 y 2 son 6, 6 y 2 son 8 y 8 son…, ¿habéis adivinado la respuesta, niñ@s malditos?. Mirad fijamente el número ocho, son dos círculos con un solo nexo de unión en su parte central, en su universo de amantes acongojados, congelados, aletargados, aVeronados…
Sí, son 16, los años que transcurren hasta que vuelven a encontrarse en las gélidas estepas noruegas, y los siguientes 100 minutos se encargaran de mostrarnos la travesía, creceremos con ellos, reiremos y lloraremos con ellos, y llegaremos hasta el final con ellos…y volveremos a empezar.-